Espíritu empresarial

El error y el horror en ortografía

En este espacio se ha platicado que todo aquel profesionista que se jacte de serlo, debe poseer una cultura de nivel medio o avanzado; todo aquel privilegiado con cierta educación universitaria, debe tener conocimientos básicos mínimos que en teoría “el resto” de la población no tiene.

No estoy refiriéndome a los que no pudieron tener acceso a una escuela y que tratan de salir adelante como pueden, sino a los que teniendo una educación superior, no cumplen los más mínimos parámetros de conocimiento y aplicación de lo aprendido, realizando sus actividades como si no hubieran ido a una escuela.

Nos ha tocado ir a congresos, a conferencias magistrales y demás escenarios intelectuales y educativos donde se disertan temas de la profesión… y veo con azoro y pena ajena que las presentaciones de algunos de esos expositores (doctores o másteres de su profesión), traen faltas de ortografía, como si las hubiera realizado algún puberto escolapio de nivel básico.

¿Por qué me desgarro las vestiduras en este aspecto? Porque para empezar, dichas presentaciones son el trabajo de quien las va a desarrollar frente a un público y si tienen esos errores y esos horrores, demuestra que la persona no se fija en los detalles o no le da importancia a su labor. Deja pasar mínimas cosas, pero que se maximizan en la pantalla donde se presenta.

Como maestro de nivel universitario siempre he inculcado a mis alumnos el que cuiden su ortografía, su redacción y su lectura, pues dichas actividades van estrechamente ligadas. Generación tras generación de futuros profesionistas han desfilado frente a mí y es inconmensurable el número de faltas de ortografía que he corregido… y las que me faltan.

Otra actividad que procuro inculcar es que el estudiante esté atento a las noticias que pasan en la ciudad, el país y el mundo; considero importante el estar al día en lo que sucede pues estamos interrelacionados con otros lugares por la tecnología, la economía, la historia y la sociedad misma.

En este último punto, los jóvenes tiene una gran herramienta que se llama redes sociales y que publica notas de todo tipo: desde las políticas, deportivas y económicas, por lo que no debieran tener problema de acceso a dicha información actual; solo faltaría la actitud para informarse.