Espíritu empresarial

Las empresas están para servir a la sociedad

Hace varios años nos enseñaron a los que estudiamos Administración que la empresa tiene dos bases sólidas e inamovibles: Una la conforman los proveedores que surten de material para  fabricar un bien o un servicio y la otra los clientes que dan su dinero para obtener esos productos que les satisfacen una necesidad. El título de este escrito habla sobre ése segundo pilar. Ante esta época de competitividad agresiva, guerra comercial y combate cuerpo a cuerpo por el consumidor (literal), es necesario volver a lo básico. ¿Qué necesitamos hacer las organizaciones? Capacitar al empleado “recordándole” quiénes somos como empresa y sobre todo, para quién trabajamos para con esto renovar el ímpetu y los deseos de buscar a como dé lugar, cubrir las expectativas del cliente; este punto parece que tanto empresarios, empleados y consumidores de negocios a veces olvidamos.

¿Qué pasa cuando la empresa la maneja el estado y ésta es ineficiente? con más razón exigir como ciudadanos maduros y responsables las obligaciones que el gobierno tenga para con nosotros la sociedad y que no por ser monopolio pueda mal tratar al cliente, sin ninguna consecuencia. Pongo aquí el ejemplo reciente de los problemas que tuvo el sistema de transporte del metro de la Ciudad de México.

¿Si la empresa pertenece a la iniciativa privada? también es importante que como usuarios de un producto o servicio particular, manifestemos nuestra inconformidad cuando no estamos siendo satisfechos, ya que la información para la empresa es poder corregir las fallas que eventualmente surjan en el quehacer laboral diario. Con esto se puede asegurar la sobrevivencia de ese negocio.

¿Tenemos esa comunión entre empresa (pública o privada), consumidor y sociedad? Ahora con las redes sociales, los errores de los negocios se magnifican y se vuelven temas conocidos mundialmente en unos cuantos segundos, por lo que los negocios debemos estar más atentos y buscar (y encontrar) la satisfacción del cliente, rey supremo de la globalización.

Aunque el titulo de este artículo pareciera lógico, algunas empresas no aplican esta máxima al desdeñar la satisfacción del cliente, desatender sus deseos o expectativas y sobre todo el no ver más allá del maltrato al consumidor. ¿Su empresa es de esas?