Espíritu empresarial

¿Dónde dejaste el carro?

Sale usted amigo lector de una reunión con amigos, y  despidiéndose entre todos  cuestionan: “¿Dónde dejaste tu vehículo?”, “¿traes carro o te llevo?”. Hasta hace algunas décadas, estas frases jamás se las hubieran imaginado Henry Ford ni Walter Chrysler, debido a que nunca imaginaron que su producto sobrepasaría el tiempo y el espacio.

La producción de carros, así como la evolución de su concepto como producto, cada día se desarrolla mucho más que la visión que en su momento hubiesen tenido dichos diseñadores; es común hoy en día ver miles de automóviles por las calles reflejando en esto uno de los símbolos emblemáticos de la economía.¿Quiénes se hubieran imaginado que ese carro se populizaría tanto que gran parte de la población tiene al menos uno?: Nadie.

Pasa lo mismo que con otros productos que en su inicio eran caros por su exclusividad y alto costo, pero gracias a la ingeniería y demás usos de tecnologías y descubrimientos, se pueden vender a mayores segmentos del mercado, y como quiera, sigue habiendo “vehículos exclusivos”.

En su momento las computadoras, los teléfonos celulares, las lap tops y demás artilugios tecnológicos se han puesto a la mano de muchos compradores que les permite el beneficio de dicho producto, aunado a las magnas utilidades que genera su producción en masa.¿Qué frase será la que les toque decir a las siguientes generaciones que en nuestra época nos parece no sólo lejano, sino hasta “imposible”?

Si eventualmente los nietos de nuestros nietos van a un museo y les explican que el dinero en “el pasado” era metal o papel y que había que transportarlo para comerciar, seguramente que dichos púberos quedarán atónitos y creerán que nuestros años eran antediluvianos.

De la novela de C. Clarke, “2001 Odisea en el Espacio”, me encantó una frase, cuando en la historia se encuentran casualmente dos personajes en la estación orbital, parada reglamentaria en el camino a la Luna donde hallaron el monolito; la idea principal de ese diálogo es: “Hola, ¿qué tal?” dice un personaje, a lo que le responde el otro: “todo bien, mira dónde te vengo a encontrar: ¡en el espacio!, qué pequeño es el universo”.

¿Será esta frase la que dirán las siguientes generaciones? El futuro nos alcanzará a todos. Les deseo un feliz y bendecido 2016.