Espíritu empresarial

Al cliente lo que pida, ¿sí?

Hace unos días en las redes sociales nos enteramos del caso de racismo por parte de una mujer en un restaurante de Australia. El asunto fue que la mesera Josie Ajak nacida en Sudán, fue discriminada cuando una clienta de piel blanca, al ver que ella le tomaría la orden, comentó con palabras más o menos que “solicitaba que la atendiera una muchacha blanca”, desdeñando a la joven.

Una compañera de trabajo se da cuenta de lo sucedido y lo sube a la red; el asunto se hace viral en apoyo a la mujer afroamericana.

El Café Gloria Jeans no se pronunció al respecto de manera oficial; usted como dueño de ese negocio, ¿qué hubiera hecho?

¿Le da la razón al cliente que es el motivo de su empresa, ya que después de todo por él come? O ¿defiende de esa injusticia a su trabajadora y le da el lugar que como persona Josie merece?

¿Qué pasa si esa clienta que “se siente ofendida porque la atenderá una mujer de color” empieza a hablar mal de su negocio? Y si le hace caso y manda a una joven blanca porque en su organización se cuida al cliente y a él, lo que pida, ¿qué pasará con sus consumidores que son de la misma raza de la persona discriminada?

Como empresa debe tener marcada su misión, visión y valores que rigen su actuar como negocio; esos valores son universales y entre ellos están (o deben estar) el respeto, la honradez, la ética, la tolerancia y la calidad hacia el cliente. No sólo la utilidad sería lo que busco, sino trascender y esos valores ayudan.

Se ha mencionado en este espacio respecto al “despertar de conciencias” y como sociedad hemos ido evolucionando a pesar de mentes retrógradas que no aceptan gente por su preferencia sexual, por su origen, por su religión y como este caso, por el color de piel. Ya estamos en el siglo XXI y algunos tienen mentalidad del XVI y están como clientes y empresa.

¿Al cliente lo que pida? Depende: si sus requerimientos van contra esos valores, que son los pilares de oro y plata de la empresa, claro que no aplica.