Espíritu empresarial

La administración fallida de la salud


El pasado mes de diciembre en algún lugar del África resurgió después de un tiempo, una enfermedad con carácter de pandemia: El ébola. Esta noticia ha surgido en todos los noticiarios del mundo en las últimas semanas.

¿Qué tiene qué ver la Administración con esta señal del Apocalipsis? Que siendo un problema de por sí grave, requiere forzosamente la coordinación internacional de las naciones afectadas en su gestación y posible propagación para ubicar, aislar, tratar e intentar curar a los enfermos de este virus.

Se ha hablado que la información es poder y que quien la tiene posee ese recurso invaluable; pues ahora más que nunca, los países involucrados deben basarse en el desarrollo de datos para tomar decisiones y evitar una epidemia fatal para la humanidad.

Empresas cuyo giro es la investigación y desarrollo de fármacos para conservar y/o recuperar la salud humana se están abocando en encontrar de forma súbita la vacuna contra ese mal; laboratorios, universidades, hospitales y gobiernos tratan afanosamente de salvar a los actuales infectados elaborando un producto para tal efecto.

Pero parte de ese problema en el vecino país se debió a una violación del protocolo de atención a un enfermo de ébola fallecido el 4 de octubre: resulta que una enfermera (¡del estado gringo vecino!) no sigue el procedimiento adecuado para el tratamiento del infectado y ¡se contagia!

Ahí entra la trascendencia de la Administración, pues la capacitación de la enfermera y el procedimiento que debió seguir, pasaron a un segundo término y no hizo lo que debió hacer; aunque esta persona ya no tiene la enfermedad, puso en un gran riesgo a sus compañeros y demás hospitalizados. La disciplina (uno de los puntos que marcó el Ing. Fayol), sigue siendo una parte importante para administrar adecuadamente un negocio, y en este caso, una emergencia de salud mundial.

¿México tiene la capacidad en el caso no deseado de que llegue dicho virus, de resolver esta hipotética epidemia? ¿los hospitales públicos y privados tienen a su personal bien capacitado para atender a algún infectado?, ¿los laboratorios nacionales tienen la tecnología para curarlo?, ¿el gobierno tiene la coordinación y protocolo para hacer frente a esta eventualidad? Usted tiene las respuestas.