Espíritu empresarial

Preparemos a los que nos atenderán… por favor

A todos los profesionistas que sin tener propiamente la carrera magisterial como su servidor, que nos hemos dedicado a la educación, les hago una solicitud encomiable: preparen muy bien a sus discípulos. Formen hombres y mujeres profesionales.

No hablaré de que los jóvenes son el futuro del país, que evidentemente lo son; no mencionaré que los egresados son de alguna manera nuestro reflejo como profesionista: que si somos relajados con las reglas o permisivos en entregas de trabajo o presentación de exámenes, así serán nuestros émulos cuando laboren.

Tampoco hablaré del deber ético que debemos tener al formar mejores administradores de empresas, ingenieros o doctores; la solicitud que imploro a los compañeros maestros a nivel universitario es que preparen a los excelentes profesionales de negocios, de medicina o de psicología, pues ellos serán los que nos van a atender en nuestras necesidades en ése futuro insondable.

¿Se imagina amigo lector, que como profesor de administración de empresas, más adelante sea mal tratado yo o mis seres queridos por un empleado mal elegido y peor motivado por un gerente a quien le impartí clase de recursos humanos?

Será como mirar atrás y la inminente conversión a la sal (como ocurrió a la esposa de Lot) pues será un mal servicio que la fortuna y la vida me regresará con creces, pues las empresas me pueden hacer la vida más sencilla o difícil… depende de su administración de personal.

¿O un abogado mal preparado que me deba defender de un delito que no cometí y que no tenga la sapiencia de preparar mi caso y vaya a perder mi patrimonio o mi libertad?

¿O un doctor que eventualmente vaya a requerir una intervención urgente y que el galeno encargado sea un pupilo infradotado que pasó su carrera porque Dios es muy grande, o por cansancio del sistema escolar y que él me deba hacer la operación a corazón abierto?

Por eso la reflexión de inicio: como docentes demos lo mejor de nosotros en cuanto a nuestros conocimientos y actitudes reflejando ése amor por nuestra carrera, cualquiera que sea, para que si llegamos a ser atendidos profesionalmente por algún aprendiz nuestro, estemos tranquilos y seguros por la satisfacción del deber cumplido ya que él hará lo que de deba, de manera ética y efectiva.