Espíritu empresarial

El Mobbing

En estos últimos años nos hemos quedado pasmados por los variados casos de bullying en los centros educativos del mundo y que se han reportado en los medios de comunicación; nos llenamos de azoro al ver el acoso escolar que incluso ha costado vidas a jóvenes alumnos.

Esta violencia lamentablemente también se permea en las empresas y quienes las administran deben estar al pendiente para evitar estos actos que de igual manera, traen consecuencias lamentables en el aspecto personal, económico y laboral. Este asedio tiene por nombre: El Mobbing.

Este término de relativa reciente acuñación (1976) revela ciertas prácticas que algunos integrantes de las empresas realizan contra sus propios compañeros para inspirarle por varias razones molestia, desprecio, desánimo o de plano miedo a algún integrante del grupo en su área laboral.

¿Qué finalidad tiene esta violencia psicológica/física? Evidentemente es la deserción del elemento acosado de su trabajo.

Este grave problema, como lo revelan las estadísticas (entre el 10 y el 15% del total de los trabajadores en activo lo sufren), tiene su origen en la falta de tolerancia y de respeto que se tiene hacia los mismos seres humanos por ser diferentes de color, edad, sexo, condición social, preferencia sexual y hasta de escolaridad. Es un problema social, que repercute en lo laboral.

¿Qué consecuencias trae? La baja moral de algunos elementos de la empresa, que a su vez se refleja en la productividad, en los resultados y claro está, en las utilidades del negocio. Para el acosado, la baja autoestima, el miedo y el coraje que puede generar más violencia o hasta en el suicidio.

¿Qué hace su empresa al respecto? El directivo primero debe estar enterado de lo que realmente pasa en su empresa y después de corroborar tales hechos, eliminar esa conducta inadecuada con base en un reglamento interno (si existe) o en la Ley Federal del Trabajo en el mejor de los casos.

¿Y si me hace mobbing a mí? Primero es tener pruebas del asedio laboral: fotos o testigos que apoyen el dicho del trabajador ya que el término se define como violencia sistemática y recurrente; después darlo a conocer a las autoridades correspondientes (jefaturas o hasta la gerencia) y proceder a sancionar a los responsables con base en esos hechos objetivos y mensurables.