Espíritu empresarial

¿Por qué el LAE ama a las empresas?

Esta pregunta aunque puede ser muy obvia, pretendo pormenorizar su respuesta de manera variada y abundante, para entender mejor este binomio inseparable entre el profesional de la Administración y los mismos negocios.

En primer lugar las amamos por nuestra denominación de origen, ya que la carrera de LAE lleva en el mismo nombre a “la empresa” y esto trae consigo un génesis inseparable e ineludible. 

Porque las empresas nacen, crecen, se desarrollan y mueren como todo ser vivo que son, y muchas veces lo hacen a través del trabajo de los administradores, emprendedores notables locales y nacionales han sido ejemplo de liderazgo y visión empresariales, trascendiendo en el tiempo y en el espacio.

Este trabajo arduo está respaldado por la Administración, pues esos visionarios debieron aprender de dicha ciencia para manejar de manera óptima dichos negocios y hacerlos crecer y desarrollarse.

Para el profesional del manejo de negocios, la organización es “su casa”, el lugar donde vive (y muchas veces pernocta), convive con sus congéneres y se desarrollan en la mayor parte de su vida productiva.

En teoría, según la Ley Federal del Trabajo, el empleado labora en una jornada común ocho horas, esto es, una tercera parte del día.Porque el trabajo es una extensión de uno mismo y tal como somos en la empresa, así también somos en la casa, por lo que si nuestra vida está en plenitud, paz y armonía, también las organizaciones seguirán creciendo y haciendo crecer a sus empleados.

El negocio, para el LAE es una escuela de la vida y para la vida, ya que lo que vemos y estudiamos en el aula, vamos y lo complementamos en la fábrica; contrastamos el “debería ser” con el “es” y varias veces vemos con estupefacción que no se aplican los principios elementales de la Administración, volviéndose entonces un área de oportunidad para el profesionista.

Porque nuestras necesidades más elementales y vitales (desde agua, alimento, vivienda, vestido y un lugar donde morar eternamente) y los deseos más intrascendentes (como la visita a un lugar turístico, el videojuego de moda o un celular con internet, cámara, redes sociales y hasta hacer llamadas telefónicas) son satisfechos por los negocios.

Entre otras razones más, es el por qué el LAE ama a las empresas.