Espíritu empresarial

La Iglesia también se administra

Estamos en Jueves Santo y es precisamente hoy cuando hace muchos años, según el Nuevo Testamento, fue el arresto del Nazareno para pasar mañana a su juicio y muerte en el monte Calvario; de ahí en adelante, se crea una institución de Fe que marca la Historia de la Humanidad, llamada Iglesia.

Como este es un artículo referente a negocios y administración, abordaremos a esta institución como lo que es: una empresa.

¡No estoy vociferando una blasfemia o se posesionó de mí el espíritu de Lutero o Juárez!Escribo como profesional de la carrera de Administración y analizo el “negocio  eclesiástico”. Como toda empresa, la Iglesia se forma para algo.

¿Por qué vamos a la  Iglesia estimado lector?, vamos porque como toda organización, nos satisface una necesidad o un deseo.Y es que una empresa que ha sobrevivido casi dos mil años, de alguna manera ha hecho bien las cosas para que no desaparezca; de hecho la Administración se ha basado en algunas cosas en la Iglesia. 

La religión nos satisface, entre otros menesteres espirituales, respuestas trascendentales a cuestionamientos tales como: ¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿por qué estoy aquí? y ¿para dónde voy?Todas las religiones nos ayudan a ubicarnos en ese aspecto.

Pagamos por esos servicios o indulgencias que “producen”, tales como bautizo, matrimonio y hasta el uso de los santos óleos. Compramos también algunos bienes bendecidos para ayudarnos a que nos vaya bien y hasta apoquinamos para el mantenimiento de la Santa Iglesia con nuestras donaciones o diezmos.

Como en todo negocio el líder marca la diferencia, y referente a esa empresa el actual administrador se llama Francisco, éste ha tenido un papel más que revolucionario, pues ha cambiado algunas costumbres y paradigmas que han renovado la Fe en “el negocio católico” y ha reconquistado voluntades para regresar al redil a ciertos “clientes que se iban a la competencia”.

Ha pedido perdón por algunos padres pederastas que los anteriores papas han hecho poco o nada al respecto; ha utilizado más la tecnología en su gestión y usa una silla de madera en lugar de una de oro.

Señor empresario ¿Su negocio podrá sobrevivir tanto tiempo? una empresa bien administrada como pudiera ser la suya, perdurará igual que la Iglesia: per secula seculorum.