Espíritu empresarial

Adiós, Roberto Gómez Bolaños

El cómico, escritor y director Roberto Gómez Bolaños falleció el 28 de noviembre pasado dejando un gran legado en la vida de muchos que lo vimos, nos reímos, lo criticamos y lo adoramos.

Es sabida su trayectoria y logros que en vida tuvo Gómez Bolaños, que no considero pertinente marcarlos; sólo reflexionaré sobre las  cuestiones administrativas que Chespirito tuvo en el transcurso de su carrera.

¿Era un ser superdotado?, ¿poseía dos cerebros y 4 brazos? Las respuestas son un rotundo NO. Era poseedor de un ingenio asombroso, una creatividad nutrida y abundante producto de su visión, personalidad y cultura (por eso se invita a la gente a que lea, pues eso alimenta la imaginación). Gómez Bolaños supo sembrar y cosechar el producto de su trabajo, tal y como lo hacen millones de personas, aunque no con la fama de él.

En sus entrevistas siempre reflejó sencillez, inteligencia y el talento que lo llevó al éxito profesional y por ende, al económico. Decía que hizo las cosas siempre con profesionalismo, con cuidado y respetando mucho al televidente (a su cliente final que es el que lo consume desde hace 45 años); vemos con esto valores y principios que como persona supo modelar y liderar en su grupo de trabajo que por otra parte, también fue buen administrador seleccionando a sus colaboradores.

Como cualquier persona tuvo problemas empresariales: cierto descontento entre su equipo de trabajo, separaciones de elementos importantes (indudable por ejemplo que le afectaría la salida de Ramón Valdés, miembro de una gran dinastía cómica), pero que siempre supo salir delante de esas pérdidas al tomar decisiones adecuadas en su reemplazo.

Sus productos y servicios han traspasado ya varias generaciones, pues no sólo son sus programas o filmes que realizó, ya que el concepto de sus personajes llega a los juegos interactivos, a las caricaturas y al inmenso merchandising de bienes que tengan que ver con Chespirito. El hijo ha sabido administrar su talento y continuar con la imagen y la obra de Gómez Bolaños, que los niños pequeños lo conocen… y lo aceptan.

Era como un Charles Chaplin, un Gabilondo Soler o hasta un Mario Moreno, pues el ingenio y el arte en ellos será traspasado en la historia y seguirán vendiendo sus productos por los siglos de los siglos.