De medios y otros demonios

2016, lo que se viene

En este inicio de año las expectativas respecto a temas de comunicación son muy altas, en buena medida vinculadas con los procesos electorales en distintas entidades federativas como Sinaloa, Veracruz o Oaxaca, entre otras.

Se vislumbra un mayor uso de las redes sociales como parte de las estrategias de campaña aunque todavía destinadas a ser réplicas de los mecanismos tradicionales y aún no como herramientas específicas para alcanzar a otro tipo de públicos.

En las campañas también podremos esperar encontrarnos los primeros pasos en el uso de los storytellings como parte de la presentación de los candidatos. Si bien en 2015 se vieron algunos chispazos en uno o dos candidatos, el tamaño de incidencia hará que para 2016 estos mecanismos de comunicación sean más notorios.

Para mediados de año, el aprovechamiento de las nuevas tecnologías de la comunicación será, sin lugar a dudas, un tema central para los gobiernos municipales entrantes que se verán obligados a participar de la Estrategia Digital Nacional.

Las administraciones tendrán que encontrar la forma de realizar las transiciones a los gobiernos en línea de una manera rápida y eficiente pues es muy factible que empiecen a encontrar cierto nivel de presión por parte de la Federación para entregar resultados ya que este programa se encuentra literalmente estancado.

Dicho de otra manera, la Estrategia Digital Nacional, que recaía en responsabilidad de la Federación, será trasladada a los gobiernos municipales y estatales como una forma de registrar avances y compartir los gastos necesarios para poder concretarlo.

Los medios convencionales seguirán perdiendo terreno frente a la web por falta de producción de contenidos; el escenario que se vislumbra es poco prometedor pero con posibilidades si es que logran entrar con materiales propios al ciberespacio.

En el ámbito internacional se observa desde los primeros días de 2016 un aumento en los conflictos con el Estado Islámico, los países de occidente se enfrentan a una guerra como nunca antes la habían visto ya que se trata de un grupo que sustenta sus acciones en la ideología y creencias de sus seguidores.

Se trata de una guerra que no se resolverá por las armas de fuego sino por el manejo de la información y las primeras batallas ya se libran en un terreno en el que, aparentemente, los contendientes están en igualdad de circunstancias: la web profunda.

La guerra se libra lejos de donde la propaganda norteamericana pueda encontrar elementos para llevar la idea de un enemigo peligroso a los televisores de las grandes masas. Información y contrainformación es el terreno en que se está dando este choque de sistemas político, social y cultural.