De medios y otros demonios

La táctica de los bulos

Queda demostrado que en México los estrategas políticos la tienen relativamente fácil: esperan a lo que pase en Estados Unidos y luego lo tropicalizan para hacer una copia que se replique en las elecciones en turno, eso es lo que estamos viendo en el proceso que ya está en marcha en nuestra entidad.

En la pasada elección presidencial norteamericana los bulos (noticias falsas) fueron uno de los principales factores en los que los estrategas se basaron para crear una imagen (falsa o real, no es relevante) a conveniencia de los intereses de sus respectivos candidatos.

En el Estado de México se está copiando la táctica (en su versión región 4, obviamente) utilizando a reporteros ansiosos de una primicia importante o a aquellos que, sin experiencia ni formación no tienen el más mínimo cuidado en verificar su información antes de publicar rumores y suposiciones.

Lo cierto es que, en esta dinámica, más de un aspirante a candidatura por su partido (o sus asesores) han optado por dejar correr rumores que luego son publicados como noticias con el objetivo de influir en la selección final a través de generar una percepción social (falsa o real, no es relevante) afín a sus intereses.

Así, dependiendo de a quién se haya leído o a quién se siga en las redes, para distintos usuarios es prácticamente un hecho que "X" o "Y" aspirante ya es candidato, ya sea por el rumor de un acuerdo cupular o por un acuerdo entre los contendientes, el chiste es que nada es creíble.

Este tipo de bulos generan un nivel de desconcierto y desconfianza que termina, a largo plazo, por deslegitimar todo el proceso, dejando como resultado un alto nivel de incertidumbre en el que la estrategia se revierte en contra de quien la aplicó, como podemos ver en el caso norteamericano.

Entre los priistas este juego no va dirigido a la ciudadanía sino a quienes determinarán la selección (que se entiende entre ellos como sucesión); tratan de convencer con bulos respecto a quién va arriba en las encuestas o que indican que la única combinación ganadora es la de su candidato o los ya mencionados supuestos acuerdos o negociaciones.

Entre la oposición el tema no es distinto, rumores sobre alianzas o candidaturas comunes ante un escenario catastrófico en el que solo una opción es posible para ganar suele ser el mensaje recurrente del discurso.

Estamos ante un proceso experimental respecto a lo que se vendrá para 2018 que, si bien, no determinará ese destino, sí pondrá a prueba el uso de estas tácticas importadas y en las que lo único importante es ganar una elección y nada (literalmente nada) más.