De medios y otros demonios

La segunda independencia

Mucho ha llamado la atención en los medios y en la sociedad la participación y resultados de los candidatos independientes que se lanzaron a la contienda electoral sin el respaldo o soporte de los partidos y sus grupos de poder que los integran.

En la frialdad de los números, se registraron 125 aspirantes independientes y lograron una victoria en el proceso apenas cinco; lo que arrojaría una rotunda derrota por parte de este sector; no obstante, vale la pena revisar los casos al detalle.

De los cinco casos de éxito han destacado dos: la gubernatura de Nuevo León, ganada por Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón, más identificado como "El Bronco", y una de las diputaciones de Jalisco ganada por Pedro Kumamoto Aguilar.

De estos casos hay varias cosas que destacar de sus campañas: ambos manifestaron su intención de participar con varios meses de anticipación, esto significa que no fueron improvisados como ocurrió con algunos independientes que optaron por esa vía una vez que los partidos les dieron la espalda.

En ambos casos el INE les repartió una broma de recursos, 300 mil pesos para hacer campaña por todo el estado de Nuevo León y 18 mil 500 para la diputación de Jalisco; evidentemente esas cantidades son insuficientes por lo que ambos candidatos tuvieron que recurrir a las aportaciones de sus simpatizantes.

En cuanto a campañas se refiere, entonces, se contradicen los postulados de la reforma política, campañas más largas no significan mayores costos sino que los candidatos deberán cubrir los recursos con aportaciones fiscalizables en su totalidad.

Como habíamos dicho en entregas anteriores, las campañas tienen que transformarse, ya no basta con la sola imagen sino se requiere la construcción de historias con las cuales los ciudadanos puedan identificarse ya que, a partir de ellas, viene la identidad y apoyo tanto en votos como económico.

El experimento de los independientes aún no termina, faltan por ver los resultados que pueden arrojar una vez que asuman el cargo, tanto el apoyo que pueda exigir a la Federación un candidato sin partido como un diputado sin bancada que tendrá que encontrar cómo negociar la aprobación de sus iniciativas de ley.

Estamos ante el escenario de una posible nueva independencia, la independencia de los partidos políticos que desde su creación han tenido secuestrada y esclavizada la posibilidad de un desarrollo democrático.

Las candidaturas independientes abren un nuevo panorama en el juego político-electoral y dejan un resquicio para que los ciudadanos nos involucremos en el tema; queda esperar si los partidos lo mantendrán o cerrarán la puerta para evitar que para 2018 se nos pueda ocurrir la posibilidad de elecciones pagadas sin recursos del Estado.