De medios y otros demonios

La publicidad de Manuel Velasco

Hasta hace algunas semanas el nombre de Manuel Velasco Coello era completamente desconocido, después de una poco convencional estrategia publicitaria, el gobernador constitucional de Chiapas logró los reflectores nacionales gracias al apoyo involuntario de sus opositores quienes, involuntariamente, le subieron el nivel al quejarse.

Tomando como referente los datos del Subcomandante Marcos, las críticas se desbordaron al afirmar que el gobierno de Chiapas habría gastado 10 millones de dólares en la campaña de difusión del informe anual de labores.

Algunos de los más "avezados" críticos compararon esta cifra con la oficial de 119 millones de pesos tratando de generar la ilusión de que oficialmente se trata de disminuir la cantidad, aunque un simple cálculo de primaria nos dejaría ver que, pesos más pesos menos, es la misma cantidad.

Lejos de la parcialidad que genera la opinión desde la militancia de uno u otro bando, es un hecho que esos 119 millones de pesos le habrían caído muy bien a la sociedad chiapaneca en programas sociales o de salud para contrarrestar el retraso en el que se encuentran las comunidades de dicha entidad.

Desde la moral es muy sencillo decir que se trata de una pésima actitud que el mandatario no ha sabido templar, calificarlo de frívolo e irresponsable por gastar el erario de esa manera sin considerar que los gastos del Ejecutivo, en cualquier estado, se realizan bajo planeación del Legislativo que lo aprueba cada año.

En términos de mercadotecnia y publicidad, la estrategia resultó por demás eficiente y los críticos del gobernador coadyuvaron para que la difusión superara las expectativas.

En su afán de ridiculizar al gobernador, impulsaron la publicidad de su informe que, de otro modo, no habría pasado de la anécdota de los espectaculares y de algunos comentarios respecto al dispendio de recursos para que nadie hiciera caso a la campaña de difusión.

El empujón a la estrategia publicitaria, retribuyó a Velasco Coello quien, de la noche a la mañana, adquirió un nuevo estatus entre los políticos nacionales.

La fácil, por obvia, comparación que se hace entre el mandatario chiapaneco y el ex gobernador mexiquense, hoy presidente de la República, Enrique Peña Nieto; es por demás ociosa si se revisan las estrategias políticas de las últimas campañas presidenciales en México: ninguna que repita lo visto seis años antes, obtiene buenos resultados.