De medios y otros demonios

La prueba de fuego

El proceso electoral de 2015 implica muchos cambios a las reglas del juego electoral, tema que ha causado algunos resquemores entre los participantes quienes no quieren cometer errores que les cuesten la elección porque no solo se trata de lo que dice la ley sino, además, de cómo lo interprete el Instituto Nacional Electoral.

De inicio el INE se ha mostrado errático y disperso, con criterios poco claros en algunas de sus actuaciones como ocurrió con el anuncio que ordenó retirar casi inmediatamente después de la petición de Joaquín López-Doriga pero con retraso en solicitudes similares.

En este escenario adquiere valor y relevancia el cambio en las reglas que permitirá a los contendientes y sus partidos el uso de información negativa de los rivales como parte de las estrategias de campaña, siempre y cuando tengan elementos probatorios para poder realizarlos.

No se trata de regularizar las campañas negras, como algunos comentaron en su momento, sino de que los participantes del juego político sean candidatos y aspirantes con trayectorias impecables pero también que la ciudadanía, los votantes, tengamos oportunidad de conocer lo positivo y lo negativo de los aspirantes a cargos de elección popular.

Aquí las redes sociales jugarán un papel predominante pues se han convertido en el terreno febril donde la información viaja a mayor velocidad con el menor nivel de cuestionamiento por parte de los usuarios, característica que ha metido en problemas a varios políticos y servidores públicos.

Ahora sí, los medios sociales estarán en el ojo del huracán con videos, fotografías y audios y con posibilidades reales de influir en los resultados electorales (dependiendo, claro, de las características del municipio o distrito) en tanto que los medios masivos (prensa, radio y televisión) se verán rezagados y a expensas de la información que provenga de las redes.

Esta situación no es coincidencia o resultado de algún tipo de inercia tecnológica sino de la falta de inversión de los medios en la preparación, capacitación y contratación de reporteros que no solo se limiten a asistir a las conferencias de prensa y replicar las declaraciones de los funcionarios.

Los reporteros dejaron de investigar, la tendencia a reportear las redes sociales ha dado como consecuencia que la búsqueda de información se limite al espacio de la red de redes o a la espera de filtraciones que cada vez serán más escasas dada la posibilidad de cualquiera de informar.

Este proceso electoral será una prueba de fuego para los medios masivos que deberán demostrar que aún tienen algo que ofrecer a la ciudadanía y que no son solo replicadores de la información que aparezca en los medios sociales que, por el momento, parecen llevarles la delantera informativa.