De medios y otros demonios

Oportunidades en puerta

A pesar de todo lo que representó y generó en su momento, nadie previó que a unos meses de que Donald Trump asumiera la presidencia de Estados Unidos la economía mexicana se vería fortalecida y el peso recuperara una parte de lo que ha perdido históricamente.

La incertidumbre ocasionada por la forma en que toma sus decisiones el presidente estadounidense está terminando por beneficiar a nuestro país que no solo ha encontrado empatía con otros socios comerciales sino que está descubriendo nuevas áreas de oportunidad en el comercio internacional.

Lo que ocurre en el mundo es algo que hace algunos años nadie habría creído: un Estados Unidos aplicando políticas altamente proteccionistas mientras que China avanza ocupando los espacios que los estadounidenses están dejando vacíos impulsando las más agresivas estrategias de libre mercado.

Aunado a lo anterior, Rusia está bajo sospecha de realizar ataques informativos a través de la manipulación de las noticias para intentar influir en democracias europeas e imponer ideologías de ultraderecha que impulsarían estas políticas nacionalistas dando oportunidad a Moscú de recuperar las viejas glorias de la URSS, su fin último.

La oportunidad que representa para México todo este reacomodo global de los escenarios depende de la posibilidad de presentar una imagen de certidumbre al mundo y para ello es urgente que los partidos políticos den muestras de madurez y se preocupen más por el bienestar del país que por el de los grupos de poder.

El escenario requiere también nueva consciencia de los medios de comunicación que se observan estancados en los modos y manejos de otros tiempos en un extraño fenómenos en el que la producción de contenidos domina el panorama y abre espacio a nuevos modelos de negocios.

La crisis sostenida que vive Televisa es un ejemplo claro de que los viejos modelos de producción han perdido vigencia pero además, competitividad; a pesar de que el escenario nacional no cambia mucho a pesar de la apertura a más canales, lo cierto es que la verdadera competencia está en el ámbito internacional, en donde, por cierto, se está perdiendo la batalla.

Sin producción nacional atractiva y competitiva los medios se anquilosan y aferran a la venta de publicidad que, a su vez, está llevando sus recursos a los sitios donde la gente los vea, es decir, a los contenidos atractivos.

La llegada de Trump a la presidencia estadounidense representa una nueva oportunidad para el país y los medios no pueden excluirse, o se trabaja como país o se pierde, otra vez, la posibilidad de avanzar.