De medios y otros demonios

La opinión antes que la verdad

Un listado de la revista Forbes levantó ámpula este fin de semana luego de que presentará su lista de los periodistas más influyentes en Twitter en 2015, según la cual quien tiene mayor influencia en la red social de los 140 caracteres es el comediante Víctor Trujillo en su papel de Brozo el payaso tenebroso.

Forbes explica que la empresa Smart Up Digital Circle llevó a cabo una metodología que toma en cuenta factores como número de favoritos, menciones, listados y retuits en comparación con el total de tuits enviados así como el ranking en medidores como klout y red, ajenos (ambos) a Twitter.

El resultado arroja en los primeros cinco puestos a Brozo, León Krauze, Julio Hernández, Martha Debayle y Genaro Lozano quienes encabezan una amplia lista que ubica a otros más populares como Adela Micha (7), Jairo Calixto (11), Denise Maerker (12), Joaquín López-Dóriga (26) o Raymundo RivaPalacio (37).

La lista deja mucho qué reflexionar sobre el periodismo pero también sobre la sociedad que somos dado que mide las reacciones de los usuarios de Twitter a un comentario.

La lista es un reflejo que indica que en México la opinión es antes que la verdad y, quizá, aún más que ésta. Por ello es que no extraña que los medios no trabajen para la sociedad y que ella no sea el objeto por el cual se sale a reportear todos los días en nuestro país.

En los hechos es posible descubrir una triste, dolorosa pero inocultable realidad: En México se hace periodismo para los políticos, funcionarios públicos, académicos y (a veces con mayor importancia) para los demás medios/periodistas.

Basta con hojear las portadas de los medios nacionales y descubrir que entre 80 y 90 por ciento, en un mes, presentan información política que, en estricto sentido, nada le importa a la ciudadanía o tiene que ver con ella más allá del morbo que los propios periodistas (de ese medio o de otros) generan a partir de lo publicado.

Comparando con portadas del extranjero se ve el otro lado de la moneda: Las notas principales abordan temas sociales más que políticos, la política se relega a lugares secundarios o fotos y, ocasionalmente, cuando el asunto afecta a la sociedad, alcanza "la de ocho columnas", pero solo así y no de otro modo.

El auge de las redes sociales refuerza esa condición. Información relevante a la sociedad se opaca con el chisme político del momento, mientras que los periodistas explotan ese tema hasta no poder "exprimirle" nada más habiendo múltiples hechos sociales que nadie aborda porque el cliente manda y, para el periodismo mexicano, los clientes son los políticos. Ni más, ni menos.