De medios y otros demonios

La nueva libertad de prensa

Este sábado 3 de mayo se conmemoró el Día Mundial de la Libertad de Prensa lo que nos abre la espacio, casi obligado, a una breve reflexión respecto a lo que este concepto significa, su evolución y los problemas a los que se enfrenta en nuestra país y estado en pleno siglo XXI.

La prensa es el vínculo entre nosotros y lo que pasa a nuestro alrededor, nos ayuda a conocer cosas que pueden ser interesantes para nosotros y nos mantiene informados sobre temas que podremos aprovechar para nuestra vida profesional-laboral, personal o la simple y llana convivencia.

La libertad de prensa se traduce en el derecho que tenemos todos de publicar cualquier información que tengamos a nuestra alcance, es decir, que la libertad de prensa es la garantía que nos abre la posibilidad al conocimiento y el debate de los temas de interés colectivo para volverlos públicos y comunes.

Con la llegada de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, la libertad de prensa trascendió los medios de comunicación tradicionales y se volvió un derecho aún más ciudadano al facilitar los mecanismos de difusión de información por internet a través de blogs, videoblogs, redes sociales, microbloggings y otros tantos mecanismos de difusión de información.

El alto nivel de interactividad, una de las características principales de la web 2.0, propicia y fomenta el debate al mismo tiempo que abre la puerta a muchos puntos de vista (lo que no necesariamente significa mayor variedad de opiniones) que en el esquema anterior de los medios se perdía al ser desconocido o ignorado por los líderes mediáticos.

Como se nos está haciendo costumbre, en México no hay nada qué celebrar respecto a la libertad de prensa. Las agresiones a los periodistas se vuelven cada vez más comunes, incluso las faltas de los pseudoperiodistas al ejercicio de estas profesiones crecen también de manera alarmante.

No es posible ejercer la libertad de prensa si, primero, no se conoce en qué consiste y, segundo, no hay interés por respetar los preceptos de la máxima publicidad y el derecho de la ciudadanía a estar informada sobre lo que pasa en los distintos sectores de la sociedad.

El Estado de México no difiere la situación nacional. Con tristeza se observan cada vez más medios enfocados y dedicados al usufructo de la información sin la menor responsabilidad ni respeto por los lectores, radioescuchas o televidentes a quienes se cree engañar con información fácil y cómoda.

Los espacios en la web 2.0 dan acceso a la información sin el filtro del negocio y permiten el comparativo con los medios. Hay esperanza por, lentamente, pero está pasando.