De medios y otros demonios

La neuropolítica del PRI

Esta semana el New York Times informó sobre una estrategia de neuromarketing que, supuestamente, habría aplicado el PRI en 2012 durante el proceso electoral a la Presidencia de la República; la nota no tendría mayor relevancia si no es porque el INE (antes IFE) reveló que no tiene informes de tal hecho.

La nota del New York Times, titulada Neuropoltics, Where Campaigns Try to Read Your Mind (Neuropolítica, cuando las campañas intentan leer tu mente) busca explicar cómo es que la ciencia del cerebro se ha usado para la mercadotecnia política en el mundo, mencionando entre esos casos la elección presidencial mexicana de 2012.

En la nota se menciona que las empresas Neuropolitika del especialista del cerebro Jaime Romano Micha y Emotion Research Lab de Maria Pocovi, así como el especialista norteamericano en lectura facial, Dan Hill, colaboraron con el PRI en la elección presidencial de 2012 así como en otros casos.

Tristemente, el resultado de toda esta ciencia acumulada sirvió, según narra la propia nota, para hacerle notar al partido tricolor que el rival más peligroso de la contienda era Andrés Manuel López Obrador y que debía poner más atención a este que a Josefina Vázquez Mota... Lo que ya todo el país sabía sin necesidad de estudios de neurociencia.

La nota no revela cuál fue el impacto real de los estudios de neuromarketing en la elección, de hecho los científicos cuestionan el valor de estos trabajos porque, dicen: metodológicamente es imposible saber si el resultado electoral habría sido distinto si no se aplicaran este tipo de estrategias en una campaña.

El verdadero problema que el PRI debe atender está relacionado con las declaraciones del consejero del INE, Marco Antonio Baños, quien asegura haber consultado sobre el tema a la Unidad Técnica de Fiscalización del instituto y haber recibido como respuesta que no existe reporte de servicios por las empresas Neuropolitika, Emotion Research Lab o el consultor Dan Hill.

Sin embargo, es posible que estos servicios se hayan subcontratado por las empresas encargadas de llevar la campaña presidencial del PRI quienes sí podrían aparecer en los registros del partido, aunque eso corresponde explicarlo a ellas.

El neuromarketing es una tendencia de la mercadotecnia que cobra cada vez más fuerza en sectores tan diversos como la publicidad o la cinematografía y no es extraño que en la política se utilice estas estrategias como una forma de ganar votos.

Las campañas electorales son cada vez más complejas, sobre todo en ciertos niveles, por lo que el uso de neuromarketing no sorprende. Lo realmente importante es ¿por qué no se reportó la participación de estas empresas al entonces IFE? Esa es la cuestión.