De medios y otros demonios

El “miento como récord”

En el contexto de la participación de la selección mexicana de futbol en la Copa Oro, el diario Récord informó sobre una supuesta "encerrona" de jugadores que, molestos por lo que el diario califica de protagonismo del director técnico Miguel Herrera, se habrían reunido para ponerse de acuerdo y "sacar adelante" el torneo a pesar del timonel.

Los jugadores, incluidos los aludidos en dicho texto (a mi juicio no merece ser considerado como nota) firmado por Jonatan Peña, respondieron con una serie de tuits bajo el hashtag #MientoComoRécord que acompañaba afirmaciones a todas luces falsas.

La situación da pie a revisar el periodismo deportivo que se hace en México y que, desde hace algunos años, ha perdido calidad informativa apostando más a los asuntos llamados "extracancha".

Se debe reconocer que hay una importante cantidad de reporteros y comentaristas de la fuente que demuestran, nota a nota y palabra por palabra, su falta de preparación para el tratamiento de los deportes así como un amplio desconocimiento del oficio periodístico.

No se puede negar que, en contraparte, hay algunos muy buenos reporteros que con pasión y entrega informan correctamente, apegados a los cánones del periodismo, investigando sus datos y publicando solo información verificable que se encuentra totalmente ceñida a lo deportivo. Tristemente, son los menos.

De unos años a la fecha la fuente se llenó de "el hijo de un amigo que trabaja en los medios" y que llega a los medios porque "le gustan los deportes". "Periodifanes" que están más interesados por tomarse la foto con los protagonistas del deporte que por informar o hacer un buen trabajo periodístico.

Contrario a los reporteros formados en el fragor de la redacción, los "periodifanes" llenaron los diarios de textos sin pies ni cabeza, atiborraron las páginas con trivialidades mal escritas, faltas de ortografía y severos errores de redacción (falta ver el material publicado por Récord para confirmarlo).

Los que llegaron a las estaciones de radio y canales de televisión estaban más interesados en ser las estrellas de sus programas que en hablar de deportes, con ellos arribaron las frases hechas, los lugares comunes y las oraciones sin sentido alguno pero "suenan bien" o "todos lo dicen así".

Al periodismo deportivo siguen llegando los "periodifanes" y eso no se puede evitar, el problema es que mientras los buenos reporteros los toleren y los medios los mantengan va a ser muy difícil sacarlos de una fuente muy noble y a la que le urge retomar el camino.

La única manera viable de que la fuente deportiva retome su camino es, indudablemente, que retome la esencia del periodismo: investigar y confirmar la información; ni más, ni menos.