De medios y otros demonios

Tres meses en crisis

La comunicación en los casos Ayotzinapa y "Casa Blanca" ha sido tema de las últimas semanas por el pésimo manejo de la crisis arrojando como resultado el impacto negativo y a la baja de la reputación del Presidente en el ámbito internacional y el desgaste (innecesario) de la imagen de la primera dama.

Con los 43 desaparecidos de Ayotzinapa es evidente que Presidencia hizo exceso de confianza. No fueron capaces de notar que el asunto de Tlatlaya había puesto los ojos del mundo en el país para observar la situación de los derechos humanos.

La decisión de contener la información generó grandes vacíos en los distintos canales de comunicación, vacíos que fueron cubiertos con desinformación, medias verdades, mentiras completas y múltiples versiones de los hechos que terminaron por enrarecer aún más la situación.

En ese contexto llegó la investigación sobre la llamada "Casa Blanca". Un trabajo que dejó cabos sueltos y que el equipo de Presidencia no supo leer y aprovechar, poniendo a Angélica Rivera, esposa del Presidente, "en bandeja de plata" para ser la comidilla mediática.

A nadie se le ocurrió pensar que Sofía Castro, hija del primer matrimonio de Angélica Rivera, al dedicarse al mundo del espectáculo, es una figura pública que deberá responder entrevistas a donde asista; resultado: otro golpe a la reputación de la familia presidencial.

Tres meses han transcurrido desde los lamentables hechos de Iguala sin una sola respuesta correcta del gobierno federal en materia de comunicación y una actuación que da evidencias de que, aún ahora, no se entiende la dimensión del problema.

El tema de Ayotzinapa da indicios de pasar a una etapa de costumbrismo. El grupo Calle 13 ya hasta comercializa playeras en sus conciertos mientras que los políticos de oposición utilizan el asunto para golpeteo contra el gobierno.

El pésimo manejo mediático ha hecho, incluso, que las izquierdas (grupo político en el que se originó el problema de Guerrero) ahora use el tema para para responsabilizar al gobierno de lo que pasa.

Los resultados saltan a la vista. El intento de dos años para posicionar a Peña Nieto como un gobernante vanguardista en el ámbito internacional por sus reformas estructurales se vino abajo en estos tres meses ante la impericia.

La reconstrucción no será fácil y requerirá de una habilidad aún no exhibida por el equipo de Presidencia y sus asesores.

Por cierto. Ante todo este caos interno en el país ¿alguien sabe si aún hay secretario de Gobernación? Porque el que había anda muy omiso respecto de la violencia y las marchas o ¿no?