De medios y otros demonios

Los medios y su manejo

Dos hechos de 2014, aislados uno del otro, sirven de buen ejemplo para entender la relevancia de la gestión de la comunicación en la sociedad: El manejo mediático de las autodefensas al inicio de año y el de Presidencia con la crisis de los 43 desparecidos de Ayotzinapa.

Cuando hablamos de autodefensas ineludiblemente la mente nos remite a Michoacán y el ambiente que vive esa región, que si bien no difiere de lo que pasa en el resto del país, destaca porque la población se cansó de los abusos de la delincuencia y se organizó para plantarle cara.

Guerrero se sumó a los anuncios de grupos armados que se declararon enemigos de la delincuencia. La diferencia con los michoacanos es básicamente que los guerrerenses no pudieron subirse a los medios, se mantuvieron en el bajo perfil y quedaron fuera de la opinión pública.

Las autodefensas michoacanas se proyectaron en medios y a través de ellos lograron legitimar su movimiento, denunciaron la colusión de los distintos niveles de gobierno con la delincuencia y posicionaron su discurso sobre la ausencia de poder.

En respuesta el gobierno envió a Alfredo Castillo quien logró la renuncia del gobernador y su gabinete, la incorporación de las autodefensas a mecanismos formales (policías comunitarias) y la detención de un par de cabecillas de Los Caballeros Templarios; aunque Servando Gómez "La Tuta" se le escurrió de entre los dedos.

Meses después miembros de la delincuencia organizada que infiltraron la policía de Ayotzinapa dispararon contra estudiantes que habían robado, dos autobuses en Iguala.

La situación escaló de nivel, la reciente revelación en la que se denunció que una supuesta balacera en Tlatlaya, Estado de México, donde un grupo de militares habría abatido a miembros de grupos criminales, resultó ser un fusilamiento alcanzó el interés internacional.

Pese a ello, nadie en el gobierno federal fue consciente de que el mundo había volteado la mirada a México, se hizo exceso de confianza y ese fue el primer error de una gran serie de errores que tiene el país sumido en una imagen de alerta y angustia que ni responsables ni asesores han podido revertir.

En ambos casos podemos observar ejemplos de cómo el manejo de los medios termina por abonar a una causa o destruir una imagen, por posicionar una idea o despedazar reputaciones.

Las autodefensas, sin saberlo, tuvieron una estrategia eficiente porque, en su inocencia, enviaron mensajes repletos de verdad y congruentes con sus acciones mientras que el gobierno, a pesar de que debería saberlo, cometió el error de informar medias verdades y no tener congruencia en el discurso. Punto para los principiantes.