De medios y otros demonios

La “mano de Dios” en el Estado

El matrimonio entre personas del mismo género sigue dando mucho de qué hablar en nuestro país. Y no es para menos, la Iglesia católica ha asumido una postura cada vez más radical que la acerca al intervencionismo en temas del Estado.

El 17 de mayo el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, anunció que presentaría una iniciativa para reconocer legalmente las uniones civiles entre personas del mismo género dada la resolución de la Suprema Corte que las valida en todo el país.

Los grupos de derecha, apoyados e incluso liderados por la Iglesia católica, promovieron y alentaron el "voto de castigo" en las 12 entidades donde se desarrollaron jornadas electorales e incentivaron movimientos como el visto en Toluca con manifestaciones públicas.

El ex candidato a la Presidencia, Francisco Labastida, justificó la derrota del priismo en el anuncio hecho por el Presidente; según él, las encuestas antes del anuncio le daban el triunfo al tricolor pero después el cambio de opinión de la gente fue notorio.

Verdad o mito electoral, lo cierto es que hay denuncias respecto a este llamado del "voto de castigo" al PRI por el anuncio presidencial sobre matrimonio igualitario ya que significaría una intervención directa y abierta de la Iglesia católica en un proceso electoral, una clara violación a la Constitución.

En el Senado se elevan las voces que exigen a la Secretaría de Gobernación (Segob) que investigue y en su caso sancione, aunque la verdad se ve difícil que esto ocurra con un titular que buscará la candidatura presidencial y que será temeroso de que la Iglesia le cobre factura en otra elección, la de 2018.

La Iglesia católica demostró que aunque disminuido, aún tiene músculo que mover y que la "mano de Dios" influye la vida política del país, tanto que sus representantes no temen levantar la voz para burlarse de la figura presidencial como demostró el obispo de Culiacán quien incluso cuestionó si Peña Nieto no "estará buscando a su 'gavioto'".

Lo curioso es que los cercanos al Presidente saben que su postura personal es, y siempre ha sido, en contra de los matrimonios igualitarios, pero que como titular del Ejecutivo quiso anticipar el cambio social que se derivará de la decisión de la Suprema Corte.

De nueva cuenta, el envalentonamiento de la Iglesia les hace ensoberbecerse y en Toluca retan a debate al rector de la Máxima Casa de Estudios de la entidad quien prefirió no confrontar y dijo que esa etapa ya pasó y hasta entregaron sus conclusiones a la Legislatura.

A final de cuentas la Iglesia llegó tarde, la decisión de la Corte ha causado jurisprudencia y el matrimonio igualitario es una realidad jurídica en México, todo lo demás solo ha servido para evidenciar el tamaño de debilidad a la que ha llegado el Estado mexicano.