De medios y otros demonios

Sí, hay que estar indignados

Qué tunda le dieron a Andrea Legarreta en las redes sociales luego de que tratara de justificar una mención en el programa "Hoy" y que burdamente intentaba explicar las razones por las cuales se estaba dando el incremento en el precio del dólar estadounidense.

Legarreta tiene razón, ella solo es una lectora de teleprompter que repite al aire las palabras que otros escriben porque para eso se preparó y le pagan; su único mérito es caerle bien a cierto segmento de amas de casa que le creen lo que sea que ella diga, ese es su valor real en el medio.

La virulencia en la reacción y descalificación solo encuentra lógica en el impacto que tiene en ese segmento de la población que todo lo cree y nada cuestiona; y que en sus pláticas todo lo argumenta diciendo "lo dijo Andrea el otro día".

Pero atención, el ataque a Legarreta no ocurrió cuando hizo la mención a la "versión oficial" sino cuando trató de justificarla; es decir, cuando reaccionó a comentarios negativos a través de un twit (que después borró), eso detonó la andanada de mensajes y memes respecto a la capacidad de la conductora como "analista" de economía.

El enojo sobre estos comentarios de Andrea Legarreta es, por decir lo menos: inocente. ¿De verdad es necesario descalificar de esa manera a quien ni siquiera está calificado? ¿En serio?

Es curioso como los "críticos" de las redes sociales se dejan llevar por el juicio fácil y replican comentarios falaces o sinsentido pero que suenan como algo bien pensado o que aparente ser exigente.

Por ejemplo: una fotografía que circula principalmente en Facebook muestra una familia acribillada por el narcotráfico en Oaxaca, está acompañada de un texto en el que se recrimina a los usuarios de las redes por no indignarse contra el gobierno por este hecho.

¿Dónde está el problema aquí? De inicio, es absurdo señalar a un responsable y luego decir que (todos) debemos molestarnos con otro.

Dicho de manera simple: si el narcotráfico mató a esas personas ¿no sería lo lógico estar molestos con los narcotráficantes, sicarios, vendedores y consumidores de drogas que, en conjunto, han creado un ecosistema cuyo entorno nos afecta a todos?

Claro que el gobierno tiene responsabilidad en su incapacidad de atender la demanda de seguridad, pero también es cuestionable una sociedad que agota la producción de horrorosas camisas solo porque las usó un delincuente u otro.

Sí hay que estar indignados, indignémonos por cómo criticamos sin pensar, sin razonar, sin comprender y solo por el hecho de creer que con ello se es más ciudadano que otros; por enaltecer criminales que son más responsables de la situación de violencia que la real incompetencia de las autoridades; eso, como sociedad, sí que es realmente indignante.