De medios y otros demonios

Las estúpidas fotomultas

Aunque por el título pudiera parecer lo contrario, no se trata de un berrinche (como ha habido tantos otros) en contra de las fotomultas del gobierno mexiquense solo hago una descripción que define el nivel de tontería que ha implicado su aplicación.

Ya los conductores se habían manifestado respecto a que las boletas de infracción señalan sanciones por viajar justo en el límite establecido y que, después de quejarse, empleados del gobierno alteraban los documentos modificando el límite de velocidad indicado.

Después las redes sociales hicieron circular una nueva fotomulta estúpida que le fue impuesta a José Valdés Flores, una persona que falleció hace ocho años y que, según la denuncia en Facebook, "nunca tuvo un automóvil de lujo".

Ahora, la semana pasada, apareció otra imagen de una fotomulta en la que se indica que como fecha en la que ocurrió (ocurrirá debería decir) la infracción es el 01 de abril de 2016, es decir, se está multando por una falta futura ¿"Minority Report"?

El tema de las fotomultas no es un asunto de congruencia entre los límites de velocidad y el tipo de vialidad en la que se encuentran (aunque dicho sea de paso es absurdo que la lateral de Tollocan tenga un límite de 50 km/h y los carriles centrales de 40 km/h), es un tema de la fiabilidad en la evidencia.

Nadie puede argumentar que los límites de velocidad deban aumentar solo porque yendo más despacio se le hace tarde o que, a su criterio, las vías rápidas deban ser de más de 80 km/h; en ese sentido las fotomultas cumplen con una función de seguridad vial.

El problema es que la evidencia en que se sustentan las sanciones no cumple con las características necesarias para considerarse fiable pues tiene demasiadas fallas que hacen que el documento sea ampliamente cuestionable.

Aunque incluya una fotografía, las evidencias que circulan en redes sociales demuestran que no se puede confiar en el documento porque: 1. Es fácilmente alterable por quien sanciona, 2. Nadie puede garantizar que los datos sean correctos (como sí se puede garantizar que la fotomulta del 01 de abril próximo es ficticia).

Sin evidencia la sanción no debe ser establecida, pero no obstante el gobierno.

Aunado a ello está el tema del uso de la información, los conductores autorizaron al gobierno mexiquense el manejo de sus datos pero no que sean entregados a una empresa privada que opera el sistema de fotomultas.

Cuenta también la indolencia cómplice de lo que debería ser la oposición en la entidad y que, hoy, es una sumisa y silenciosa comparsa que se limita a acompañar al Ejecutivo sin cuestionar y demostrando que en el Estado de México la democracia es pura y llana ficción.