De medios y otros demonios

En Edomex todos juegan a lo mismo

En el debate de los candidatos a la gubernatura del Estado de México que se realizó la semana pasada, tanto analistas como la gente en las redes sociales notó la coincidencia de propuestas que se presentaron, la razón: todas las campañas están basadas en encuestas que dicen, básicamente, lo mismo.

La percepción que quedó entre la gente es que no importa quién gane porque de todas maneras todos van a hacer exactamente lo mismo y, por lo tanto, en realidad no hay una diferencia cierta entre uno y otro candidatos. Las opciones simplemente son un mero espejismo.

Al enfocarse tanto en ofrecerle a los votantes lo que las encuestas dicen que la gente quiere, los estrategas perdieron la esencia de lo que cada uno de los candidatos puede aportar a un proyecto de gobierno, es decir su narrativa propia.

Cada partido y sus equipos se dedicaron a construir candidaturas estándar y el resultado es lo que estamos viendo: aspirantes prácticamente iguales, sin una propuesta propia e incapaces de conectar con la ciudadanía que simplemente no se siente representada en esta elección.

Si al inicio del proceso electoral teníamos bien definido un determinado perfil para cada uno de ellos, hoy esa diferencia se ha diluido en la ilusión creada en los respectivos cuartos de guerra y nos deja con una desilusionante contienda en la que sin importar quién llegue a la gubernatura todos perdemos.

Pareciera que al ser una contienda tan reñida, todos los aspirantes de los partidos han optado por jugar el mismo juego siendo conservadores en sus estrategias y apostando a no perder en lugar de competir para ganar.

Mención aparte merecen los candidatos independientes ya que Isidro Pastor se encuentra enfrascado en una batalla legal que nos deja ver que las reglas electorales no solo son imperfectas sino que más bien son deficientes, mientras que Teresa Castell se la ha pasado quejándose de algo que debió saber desde el principio: el terreno no es parejo para competir.

Al final del día, y más tristemente, lo que ha destacado en esta contienda han sido las campanas negativas que han resaltado la peor parte de todos los candidatos y que nos lleva al mismo punto que la ausencia de propuestas propias: todos son, esencialmente, lo mismo.

Ante este escenario se vislumbra en el horizonte la elección estatal con el mayor índice de abstencionismo/anulación del voto de la historia, dejando un complicado panorama para quien sea que llegue a obtener la gubernatura. No contar con una narrativa propia y dejar todo en manos de las encuestas es jugar a la segura pero contraproducente a largo plazo.