De medios y otros demonios

Ecos de un tuit funesto

El hecho ya era una tragedia en sí misma: dos personas murieron en un socavón que se abrió en la carretera por una presunta negligencia pero, para maximizarla, un error de comunicación al emitir el mensaje de condolencias del titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes terminó por complicar la situación.

En este espacio hemos hablado de lo peligroso que es cuando no hay buen trabajo de comunicación y los alcances de este tipo de problemas cuando no se llevan correctamente, hoy Gerardo Ruiz Esparza lo está viviendo en carne propia y ha entrado en una "bola de nieve".

Es bien sabido que Ruiz Esparza ascendió con (a ver si le suena el nombre) Alfredo del Mazo González, con Montiel, su manejo de las obras en la entidad (y los negocios que eso implica) fueron de tal interés que con Enrique Peña fue de los pocos secretarios que se mantuvo todo el sexenio en su sitio.

Al llegar a la Presidencia de la República, Ruiz Esparza fue de los muy pocos mexiquenses que pudieron tener acomodo en la administración federal, incluso por encima de incondicionales del Presidente como Ernesto Nemer o Luis Miranda, quienes se tuvieron que conformar con subsecretarías y nada más.

Es evidente que Ruiz Esparza conoce a profundidad los negocios en materia de infraestructura que se han realizado en la entidad y el país, eso lo ubica en un sitio privilegiado, sabe que su lugar es intocable, más aún en la recta final de la administración, pero una pifia de este tamaño, mal gestionada, le puede costar piezas claves para mantener esa estructura de operación.

La reacción tras el fatídico tuit en el que se congratula de rescatar el vehículo del accidente aunque hayan muerto sus dos ocupantes, solo pudo ser superado por un discurso mal planeado en el que, por salir a corregir la pifia ha involucrado a otras dependencias como Banobras.

Además ha dejado claro que habrá que sacrificar a alguien en este tema y, aunque ha tratado de exonerar a su gente, lo cierto es que, de crecer el asunto, las bajas podrían ser no solo peones sino incluso alfiles cercanos que, más allá de un futuro político, deben ser parte de esa red de silencios indispensable para la operación de los negocios.

Sin estrategia de comunicación eficiente, sin manejo de crisis adecuada y con el "empujoncito" de quienes, por distintos motivos, terminan por golpear (más) al Presidente e impactar en el proceso electoral de 2018 a través de simular la exigencia de una renuncia que saben que no llegará y que podría, de rebote, pisar callos en una administración que arrancaría manchada o coja.