De medios y otros demonios

Ataque, no revolución

Los más inocentes, los crédulos, sueñan con que los saqueos a tiendas sean el comienzo de una "primavera mexicana"; eso que vivimos, sin embargo, está lejos de ser un movimiento social, fue un ataque organizado en el que la gente es usada como carne de cañón en la lucha por el poder.

El llamado a los saqueos (no el malestar por el ajuste al precio de la gasolina) se hizo a través de distintas cuentas de bots, así lo informaron distintos medios que identificaron esta organización.

Un mapa realizado por Sin Embargo muestra que los ataques iniciales se enfocaron en el Estado de México, Veracruz, en la zona limítrofe entre Sinaloa y Nayarit; Tabasco, Chiapas, Guerrero, Jalisco y entre Nuevo León y Coahuila. En cuatro de estos puntos habrá elecciones este año: Veracruz, Coahuila, Nayarit y el Estado de México.

No se trata de la broma de un grupo de adolescentes como se quiere aparentar a través de más cuentas falsas; son ataques puntuales a entidades donde se pelean puestos de poder y todo ello en la cercanía de la elección presidencial de 2018.

Además de las cuentas de bots, están los mensajes de odio, los memes y las imágenes que desvirtúan el hecho para que la gente no piense que son delitos sino actos casi heroicos o graciosos.

Sumado a ello, el secretario general de Gobierno del Estado de México dijo con Denisse Maerker que entre los detenidos hay personas que asaltaron más de una tienda y que incluso hay casos donde no son vecinos de la población atacada sino gente otras comunidades. ¿Contratados?

Son estrategias que requieren de muchos recursos económicos para pagar el "servicio" que debe incluir reclutamiento de usuarios de redes y saqueadores, quien esté detrás de esto está gastando mucho dinero por llevarlo a cabo.

Siendo "sospechosistas" es de notar que el titular de Gobernación pareciera estar "escondido por los rincones, temeroso de que alguien lo vea"; sin que se vea el mínimo interés. "El muñeco feo de Bucarelli" hace lo que mejor sabe y deja su responsabilidad, otra vez, en manos de alguien más.

Lo mismo ocurre con los estrategas de redes de la Presidencia quienes, luego de una semana de ataques, simplemente no han reaccionado aunque, siendo honestos, si no han podido hacer nada en cuatro años, menos esta semana en particular.

Pero seamos claros: Esto no es una acción social, es una guerra política que encontró bandera para sus fines. Es la lucha por el poder en el siglo XXI, una batalla entre quien lo tiene y quien lo busca donde lo que menos importa es la sociedad.