De medios y otros demonios

El año que se nos viene

Un año nuevo no siempre implica renovación, al menos eso es lo que se vislumbra en los albores de este 2015 en términos de lo que refiere a los temas de la comunicación en México.

Es que evidente que los escándalos políticos irán en aumento en el primer semestre del año y no es que se trate de algún truco de artes adivinatorias sino de la simple observación de dos hechos que se conjugan: procesos electorales y reporteros con más ambición que preparación en los medios (una mezcla explosiva y dañina).

Las nuevas reglas del juego político no prohíben hacer públicas manifestaciones negativas sobre los aspirantes en tanto no se trate de ataques directos hacia su persona con lo que las llamadas "campañas negras" estarán a la orden del día en 2015.

Para ello, los políticos, sus asesores o sus publicistas recurrirán a los jóvenes reporteros que, ansiosos de fama y faltos de experiencia, están dispuestos a publicar lo que sea con tal de ganar notoriedad; sin verificar, sin buscar la contraparte, sin cuestionar los hechos, en resumen: sin reportear.

Verdades a medias que por ello no son más que mentiras completas llenarán de tinta los periódicos; acusaciones sin sustento que solo buscan algún tipo de impacto mediático y que pueden terminar por no ser tan buena idea si el funcionario, candidato o aspirante en cuestión cuenta un buen equipo de manejo de crisis.

La falta de certeza en la información generará, como cada año electoral, desconcierto y fastidio entre los ciudadanos quienes terminarán, de nueva cuenta, hartos de la política, negándose a participar en el proceso y convirtiéndose en un observador más.

La reforma política hará que los reflectores se dirijan, con especial énfasis, al nuevo órgano electoral que será evaluado y criticado en este proceso en el que se preve un aumento en las descalificaciones y acusaciones de realizar comicios amañados.

Se puede esperar que los ataques al gobierno federal aumenten y que, siguiendo con la tendencia de finales de 2014, el equipo de comunicación siga sin atenderlos o haciéndolo de una pésima manera creyendo, de verdad, que se trata de intentos de desestabilizar al país.

En ese panorama, la popularidad presidencial seguirá a la baja pues mantener la aplicación de estrategias de 10 años atrás (o más) en escenarios de 2015 seguirá cobrándole factura a Enrique Peña en tanto no haya alguien en su círculo cercano que se atreva a decirle que el rey va desnudo.

Un año que no dará espacio para el aburrimiento, que anuncia una nueva forma de hacer comunicación política aunque no por ello una mejor; en tanto el periodismo sigue extraviado entre escándalos completos de información incompleta y propagandas disfrazadas de investigaciones sesudas pero solo eso.