De medios y otros demonios

El ámbito cultural

Newsweek, una revista icónica en el ámbito del periodismo norteamericano habría anunciado su decisión de terminar con su edición impresa para dedicarse, casi de manera exclusiva, a la edición en línea. Después de un cambio de dueños, la dirección corrige el rumbo y pone en la mesa un tema que impacta en México tras el anuncio de la Estrategia Digital Nacional (EDN).

La revista renunció a su esquema de impresión en papel en una época en la que se pronosticaba un acelerado crecimiento en el uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, el desarrollo de los llamados teléfonos inteligentes y el avance en la transmisión de datos en la nube.

La apuesta era arriesgada, la discusión sobre la supervivencia de los impresos ante la vorágine de los medios en línea se incrementó y aunque muchos apuntaban a la desaparición de libros, revistas y periódicos; el tiempo puso las cosas en orden para emitir sentencia: aún no es el momento.

Newsweek tiene que regresar al impreso como parte de un esquema comercial novedoso que busca reposicionarla y revivirla apostando por nuevas estrategias de mercado para segmentos más selectos.

Eso lleva a pensar en el caso mexicano. Este año Reporte Índigo amplió su mercado: llevó su edición, en línea desde su nacimiento, al impreso para circular y competir con los diarios nacionales más importantes del país.

La velocidad con la que los medios, y en general las empresas, entraron a la apuesta digital se impacta de lleno ante una pared construida por la realidad no visualizada pero cruenta e inflexible: la sociedad no está lista para ese cambio.

La hipótesis sobre el acceso a nuevas tecnologías encuentra una problemática permanente y tan obvia que no se notó. Culturalmente la gente no quiere leer en línea, la costumbre mantiene el uso del papel por encima de otra ventaja que pueda ofrecer Internet.

A gran escala, la situación que comienzan a descubrir medios y empresarios que apostaron a la transición digital puede ser una advertencia para el gobierno federal que apuesta a una estrategia que lleve toda la estructura administrativa a la nube para que los "ciberciudadanos" puedan agilizar los trámites a través de realizarlos en línea.

La Estrategia Digital Nacional apuesta al gobierno en línea sin contar con el factor cultural. La población que cuenta con acceso a Internet es muy poca pero además, de la que tiene acceso, los que acostumbran explorar espacios y aplicaciones para satisfacer sus necesidades de trámites y servicios gubernamentales son todavía menores.

Preparar al gobierno para brindar un servicio que no será utilizado es la advertencia que la experiencia de los medios le puede brindar a un gobierno federal que, además, está siendo "chamaqueado" con una estrategia inútil y sin posibilidades de generar desarrollo real para el país.

El tiempo demostrará si la apuesta no debió ser tanto en la inversión para subir al país a la nube sino en generar esquemas que transformaran la percepción y costumbre social en el uso de los nuevos medios.