De medios y otros demonios

Vocería política

Inevitablemente, hablar del vocero presidencial nos remite a la vieja y conocida frase que Rubén Aguilar hizo famosa cada que trataba de corregir los dislates de Vicente Fox; "lo que el presidente quiso decir" fue casi el eslogan popular de la administración foxista.

No obstante su creación y funcionamiento en dos administraciones (en la del panista Felipe Calderón el cargo lo ocupó la ahora asesora del gobierno estatal Alejandra de la Sota) este puesto no había tenido, como hoy, ningún tipo de certeza jurídica que indicara sus alcances y limitaciones.

Durante el primer año de gobierno de Enrique Peña, la figura parecía haber quedado en el olvido; no obstante, a unos días de que se cumpla ese plazo, reaparece con amplias funciones para resolver situaciones que empezaban a hacerse incómodas.

El nombramiento de Eduardo Sánchez como vocero de la Presidencia representa mucho más que solo un ajuste en la comunicación del gobierno federal, es "poner orden en la casa". La creación del cargo fue más allá de un simple nombramiento y significó un decreto en el Diario Oficial de la Federación que, de facto y de jure, le dan un enorme poder:

"I. Convocar a reuniones de trabajo a los titulares de las áreas de comunicación social de las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal, con objeto de diseñar y coordinar la estrategia de información gubernamental;

"II. Supervisar las acciones para la ejecución de la estrategia de información gubernamental;

"III. Coordinar a las áreas de comunicación social de las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal, para dar congruencia a la información que el Gobierno de la República difunda a la población;

"IV. Ampliar y, en su caso, precisar la información relacionada con los posicionamientos del Gobierno de la República;

"V. Coadyuvar en el apoyo para la realización de programas, campañas o acciones específicas de información gubernamental, en coordinación con las instancias competentes;

"VI. Coadyuvar con la Coordinación de Comunicación Social de la Oficina de la Presidencia en la formulación, regulación y conducción de la política de comunicación social del Gobierno de la República, así como en la orientación, supervisión y evaluación de los programas de comunicación social de las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal;

"VII. Participar en las reuniones del Gabinete y de los gabinetes especializados a las que sea convocado, y

"VIII. Las demás necesarias para el cumplimiento del presente Decreto y que le asigne el Jefe de la Oficina de la Presidencia."

Queda ver cómo operará. Eduardo Sánchez cuenta con experiencia en la vocería aunque las estrategias, campañas, políticas de comunicación y supervisión de programas implican un control político de un área estratégica que se entrega en sus manos, sus vínculos son claros y el mensaje directo para quién sepa leerlo. La pregunta no es a quién se le entregó sino ¿para qué?