De medios y otros demonios

Tv: El principio del fin

Este viernes, así como no queriendo la cosa, se publicó en el Diario Oficial de la Federación el "Programa de Licitación y Adjudicación de Frecuencias de Televisión Radiodifundida Digital, que se realizará durante el año 2014"; documento que puede sonar a una emancipación de los políticos mexicanos del duopolio que controla la imagen pública a través de la televisión abierta.

Destaca que en los considerandos del documento se haya manifestado, y con ello reconocido oficialmente, el que sean dos empresas las que mantienen la "concentración" del mercado televisivo comercial en el país y detalle a qué punto llega esa problemática.

El documento indica: "Actualmente este mercado registra un alto nivel de concentración, ya que Grupo Televisa ("GTV") y Televisión Azteca ("TVA") en su conjunto concentran, directa o indirectamente, 95 por ciento de las concesiones, 96 por ciento de la audiencia y 99 por ciento de los ingresos por publicidad, asociados con la televisión abierta comercial".

Con esta afirmación el gobierno federal reconoce la existencia del duopolio y justifica la necesidad de abrir una licitación, no para una, sino para dos cadenas de transmisión a nivel nacional que entrarán en franca y directa competencia con las dos grandes cadenas que, en conjunto, mantienen el control de lo que se dice y cómo se dice en materia de producción televisiva comercial en el país.

La propuesta tiene una presentación empresarial que, como suele suceder, va acompañada de una intención política que, al menos de entrada, permite contemplar la ruptura del poder que el duopolio televisivo tiene sobre la imagen y presencia de los actores políticos mexicanos en ese medio.

No es desconocido para nadie que las dos únicas cadenas de televisión se han puesto de acuerdo para determinar a qué funcionario destacan y a cuál otro dejan fuera del escenario noticioso dependiendo de los convenios comerciales que logren hacer con ellos, ya sea en efectivo o en prebendas.

A través de estos mecanismos, el duopolio llegó a los excesos de borrar la cara de los políticos en sus noticiarios (como ocurrió con Santiago Creel cuando se discutían los cambios a la Ley de Radio y Televisión en tiempos de Vicente Fox) o de promoverlos vinculándolos a los programas de nota rosa y revistas del corazón.

La situación a la que las dos cadenas llevaron a los políticos mexicanos puede ser el trasfondo que enmarca este programa de licitación y adjudicación de nuevas frecuencias para la televisión digital.