De medios y otros demonios

Tlatlaya e Iguala

Lo más fácil sería recurrir a la descalificación, a decir que el gobierno es todo menos un buen gobierno, a señalar culpables para ganar seguidores y dármelas de intelectual o hasta hacer creer que mi voz es "la voz del pueblo" pero ese lugar común ya está muy visitado por tantos otros en esta semana.

Ríos de tinta han corrido para señalar lo obvio: la responsabilidad gubernamental en los casos Tlatlaya e Iguala. Pero ¿Qué hacía y qué hace la sociedad mexicana en estos casos?

En Tlatlaya la llamada sociedad civil se dejó ir contra los militares tras la acusación de una anónima "Julia" de haber fusilado a 22 secuestradores (aquí no cabe la presunción de culpa porque la misma acusadora, se supone, era víctima de ese delito).

Sin más pruebas que su sentido común y sin haber nunca pisado ese territorio mexiquense, los "expertos" y multiopinadores saltaron a la palestra para rasgarse las vestiduras y señalar a los militares de abusos y la reacción del gobierno fue sancionarlos sin más prueba que esa anónima acusación y los "peritajes" mediáticos que juzgaron y sentenciaron a los militares.

Nadie salió en su defensa más que sus familias, nadie cuestionó que se les esté juzgando dos veces por una misma presunción de culpa (se les sigue investigación en el fuero militar y en el civil), nadie hace notar que eso pone en desventaja a nuestras fuerzas armadas pues los delincuentes son llevados ante una autoridad corrupta o inepta que por una razón o la otra los deja en libertad poniendo en riesgo no solo a policías y militares sino a sus familias.

Iguala es otro asunto muy similar. Miembros del grupo criminal autodenominado "Guerreros Unidos", infiltrados en la policía municipal asesinaron a jóvenes estudiantes de la normal de Ayotzinapa y a futbolistas.

De nueva cuenta la opinión pública practicó el deporte nacional acusando al gobierno de todo, y no es que no tenga responsabilidad pero ¿y la sociedad? Se limita a la acusación pero no denuncia la delincuencia y se vuelve permisiva.

En Iguala fue la delincuencia quien asesinó a los estudiantes, son los "Guerreros Unidos" quienes exigen la liberación de sus compañeros que, usurpando funciones policiacas, actuaron en contra de la sociedad.

Exijamos justicia pero empecemos por nosotros mismos, exijamos no violar la ley y respetémosla sin andar buscando pretextos absurdos para seguir incumpliendo con nuestra parte.

Exijamos que el gobierno erradique a los delincuentes y apoyemos a quienes luchan por nosotros y, eso sí, veamos que lo hagan conforme a derecho. Ya basta del lugar común y la crítica fácil y reconozcamos que como sociedad hemos sido permisivos con la delincuencia y lo que estamos viendo es resultado de ello.