De medios y otros demonios

Repartición de culpas

En estos días vino a mi mente una viñeta del gran Quino, creador de Mafalda. En ella la protagonista, un amigo suyo y Guille, el hermano menor de la pequeña, se encuentran sentados en una banqueta sufriendo de calor, Guille pregunta a Mafalda si el calor es culpa del gobierno y ella responde que no, para luego disculparse con su amigo diciendo "pobre, aún no sabe repartir bien las culpas".

Así es como nos vemos quejándonos por los resultados de nuestros atletas en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, Brasil, donde las derrotas y la frustración se acumulan competencia tras competencia.

Hagamos un alto en medio de esa batahola de comentarios y analicemos dos mitos a través de los hechos:

1. "México potencia deportiva ganadora de medallas". Falso, aunque nos duela: en Londres 2012 se ganaron 13 medallas y solo una de oro, Pekín 2008 seis y una de oro; Atenas 2004, ocho, ninguna dorada; Sidney 2000, 12, una de oro; Atlanta 96 y Barcelona 92, dos medallas, ninguna de oro.

Para tener contexto, esta semana Estados Unidos alcanzó las mil preseas de oro en toda su historia ¡mil! México apenas llega a 15.

2. "Es que no se da suficiente dinero para el deporte". No, el dinero no es el problema, son las federaciones deportivas. ¿Sabe usted cuánto dinero destina el gobierno de Estados Unidos al deporte? Pues: nada, cero dólares con cero centavos. El deporte federado de las mil medallas es sostenido por la sociedad civil no por el gobierno.

Ya sabemos que nuestro deporte favorito, incluso por encima del futbol, es culpar al gobierno de todo para quejarnos; lo cierto es que en el país donde se desarrollan los mejores atletas el gobierno no suelta un centavo a las federaciones.

En México, al contrario, las federaciones presionan al gobierno para que les den dinero del presupuesto y no informan en qué lo gastan para arrojar siempre los mismos resultados.

Cabe entonces pensar que el sistema usado hasta ahora no funciona y que el gobierno no debería financiar al deporte sino ser las federaciones quienes busquen mecanismos para desarrollar a los atletas y financiarse a través de asociaciones civiles porque, al menos en Estados Unidos, eso sí funciona.

Podemos optar por lo más fácil y apuntar el dedo al titular de la Conade para hacer lo de siempre: exigir su renuncia; o reconocer que el deporte federado está mal, que son mafias de pants y tenis que gastan recursos públicos sin que nadie sepa cómo o en qué se va ese dinero.

Y no, no es una defensa irrestricta al titular de la Conade, el lector asiduo de estas líneas sabe que desde Paulette, Alfredo Castillo no es santo de la devoción de este espacio pero lo cierto es que, al menos en esta ocasión y como dijo Mafalda, no todo es por el gobierno aunque nosotros todavía no sepamos repartir muy bien las culpas.