De medios y otros demonios

Reforma de unos cuantos

La reforma en materia de telecomunicaciones tomó un cariz interesante al revelar la conversación en que la diputada perredista Purificación Carpinteyro ofrece a José Gutiérrez Becerril realizar un negocio de operador móvil virtual de telefonía (MVNO) a partir de los cambios en la legislación.

El tema no es menor ni se limita al ámbito de las telecomunicaciones. Revela de forma precisa y directa cómo se tejen los hilos del poder (al menos en parte) y los mecanismos en que políticos y empresarios negocian en beneficio y protección de sus intereses personales.

La discusión gira, por un lado, sobre la validez de participación en el debate legislativo de algunos diputados y senadores vinculados directa e indirectamente con las empresas del sector; mientras que, por el otro, está la cuestión de la grabación de una conversación privada hecha pública a través de Internet.

En un segundo término pero más importante aún, también se ha mencionado el interés de que la declaratoria de preponderancia a las empresas de este ramo sea acotada sólo en términos del sector y no de los servicios, lo que sería violatorio de la Constitución.

Evidentemente la preponderancia por servicio pondría a Televisa contra las cuerdas porque se vería obligada a compartir su señal de manera gratuita con las empresas de cable (cabe recordar que su principal estrategia de venta en este ámbito es, precisamente, que su sistema "Sky" sí cuenta con todos los canales) y le restaría esa ventaja competitiva.

En todo este crucigrama también juegan los medios secundarios que buscan una legislación que les permita mantener la competencia con las grandes empresas y sacar raja para hacer crecer sus ganancias a partir de este momento de coyuntura.

Lo cierto es que en todo este teje y maneje político-empresarial-legislativo los ciudadanos no están incluidos en la fórmula. No se habla de mejoras en las tarifas ni en los servicios o sanciones a las empresas por fallas, faltas, omisiones o abusos en los mismos.

Lo que a los ciudadanos nos interesa no es si Televisa o Telmex se hacen más o menos ricos, lo que queremos es no tener que estar sufriendo por malos servicios que, además, son más caros y de peor calidad que en el resto del mundo.

La realidad es que mientras el tema de la reforma en telecomunicaciones se torna delicado y peligroso, a la gente le da igual porque la percepción es que, otra vez, no tendrá ningún beneficio directo (como el que pretendía obtener la diputada Carpinteyro) ni indirecto pues las empresas seguirán cobrando lo que quieran por servicios de mala calidad.

Estamos, de nueva cuenta, ante una reforma legislativa que sólo atiende los intereses de unos cuantos. Los mismos de siempre, en resumen.