De medios y otros demonios

Producir o morir

Varios son los temas que están en el tintero y de los cuales hay un elemento en común: el manejo y uso de los contenidos producidos por las empresas de medios.

Está la lucha a dos de tres caídas sin límite de tiempo en relevos de parejas entre el duopolio Televisa-Tv Azteca y los retadores que se presentan como contendientes al nivel, Telmex-Dish (MVS).

Primer round. El Ifetel determinó que Dish puede retransmitir, sin pago por derechos de contenido, la señal de los canales 2, 5, 7 y 13 por considerar que tienen cobertura superior a 50 por ciento del espectro nacional. Así Dish (y cualquier otro) puede usar esa señal para ofrecerla a sus clientes sin pagar a Televisa o Tv Azteca.

La pelea pasará al terreno de la competencia y preponderancia. Por un lado, Dish pide que se determine si Televisa tiene preponderancia mientras que, por el otro, ésta solicita que se verifique la alianza Telmex-Dish por considerar que se rompe el principio de sana competencia.

Cambiando el canal, en Venezuela, CNN en español enfrentó la expulsión de sus reporteros porque al gobierno de Nicolás Maduro no le gustó la cobertura informativa sobre manifestaciones estudiantiles y los muertos en la represión de éstas.

Nada que espante si consideramos que, desde Hugo Chávez, los oficialistas realizan ataques sistemáticos y constantes a medios que difunden información que no va de acuerdo a sus intereses.

CNN decidió no correr riesgos pero mantener la información a través de las redes sociales. El gobierno venezolano cedió y, este domingo, regresó credenciales de prensa a la reportera de CNN para las coberturas, sin mediar explicación.

Por último, la detención de Joaquín Guzmán Loera "El Chapo". Noticia del momento en redes sociales, también, dejó ver que en algunos casos, sobre todo de medios electrónicos, los comentaristas de noticias no están listos o conscientes del tratamiento informativo realizado.

Sin rectificar que se trata del delincuente más buscado del mundo (era el segundo, después Bin Laden) algunos comentarios incluso llegaban a proyectarlo como un próspero empresario de la industria del crimen que había logrado evadir la acción de la justicia por 13 años (casi un héroe).

En afán de espectacularidad, los medios dieron tratamiento de rock star al delincuente; llegando al grado de, incluso, victimizarlo como resultado de un sistema que lo orilló, de ser un humilde campesino a entrar al crimen organizado.

El paradigma mediático ha dejado de ser el alcance de transmisión y se mueve al ámbito de contenidos. Como empresas o en su labor social, los medios deben reflexionar sobre este punto y si están listos para esta nueva era con contenidos propios y de calidad. Producir o morir parece ser el nuevo paradigma.