De medios y otros demonios

La ONU y el Teletón

El comité de expertos de la ONU, reunidos en Ginebra, Suiza, urgió al gobierno mexicano a no entregar recursos públicos destinados a la rehabilitación de las personas con discapacidad a una organización privada como Teletón. La nota se volvió viral en un día en que las noticias no suelen ser el tema más relevante en redes sociales.

El reporte advierte de manera directa que existe preocupación por la manera en que Teletón contribuye a reforzar los estigmas sobre la discapacidad ya que su campaña "promueve estereotipos de las personas con discapacidad como sujetos de caridad".

No es una más de las polémicas respecto al Teletón, sus detractores acusan que esta organización realiza donaciones a nombre de la empresa Televisa, a la que pertenece, reduciendo así el pago de sus impuestos.

También se le acusa de comerciar con el dolor de las personas que acuden a solicitar sus servicios de rehabilitación, dramatizando sus historias para mejorar su imagen institucional y convencer a la gente de seguir "donando" para ayudar a los discapacitados (principalmente niños).

En contraparte sus defensores aseguran que Teletón hace un gran esfuerzo para rehabilitar a personas que, de otro modo, no tendrían la posibilidad de recibir ese servicio. Y es ahí donde la ONU puso el dedo sobre la yaga.

Se ha generado un círculo vicioso que no se había percibido por parte de los mexicanos: el gobierno da recursos a Teletón para atender a los discapacitados porque es el organismo que cuenta con la infraestructura para brindar ese servicio pero, al mismo tiempo, se desentiende de la atención a dicho sector porque no tiene recursos ni infraestructura para hacerlo.

No nos engañemos: los gobiernos entregan recursos a Teletón porque les limpia la cara, le hace ver como interesados en la ciudadanía y, de paso, quedan bien con la empresa que se erige como el monstruo de la imagen pública; uno de varios tributos al gran patriarca televisivo para que informe lo que a cada gobierno le convenga.

Teletón se ha convertido en un elefante blanco: gasta recursos públicos pero a nadie le informa sobre su aplicación, es decir, hace uso discrecional de los recursos del Estado sin que nadie le pueda decir nada. Es más ¿paga impuestos? Sin duda se vislumbra un cambio en la percepción pública de la imagen que pueden tener las donaciones gubernamentales a Teletón.

Justo o no, benéfico o perjudicial; es urgente hacer una supervisión al dinero que Teletón ha recibido pero más necesario aún es la revisión y el debate respecto a si los gobiernos deben estar solventando acciones privadas (sean las que sean) con recursos públicos. En lo personal me parece que no.