De medios y otros demonios

Necesario repensar en Twitter

Twitter es una red social que adquirió gran presencia en México dado el valor que los medios masivos le han atribuido a los mensajes que por ella se emiten llegando a considerarlos, incluso, como declaraciones oficiales o boletines.

No obstante el futuro en el uso de esta red debe empezar a considerarse de manera diferente por parte de los administradores de redes sociales, tanto de empresas como de instituciones, derivado de un hecho que encendió los focos rojos tanto de sus accionistas como de sus seguidores más fervientes.

Hace unos días la red social informó que solo en los últimos tres meses de 2015 habría perdido 2 millones de usuarios (para hacernos una idea, más del doble de los habitantes que tiene la capital del Estado de México) y ya no ocupa el segundo lugar como la más usada.

Según el reporte, a finales del año pasado, Facebook contaba con mil 600 millones de usuarios mientras que Twitter apenas con 305 millones, incluso Instagram ha rebasado a la red de los trinos con 400 millones de usuarios reportados en el mismo periodo.

Los datos hacen necesario que empecemos a repensar sobre el peso que se le da a la red social en distintas mediciones sociales, como por ejemplo la popularidad de los usuarios.

En los inicios de Twitter, el número de seguidores se consideraba como un mecanismo sencillo de identificar la influencia y popularidad; tiempo después, un estudio patrocinado por Yahoo demostró que se trata de cosas distintas; pese a ello, esta siguió considerándose una métrica de peso entre la sociedad.

Así empezó la compra/venta de bots para Twitter, usuarios inexistentes que solo sirven para ser contabilizados como seguidores pero que nunca interactúan, posiblemente, cuentas creadas automáticamente.

Se estima que de esas 305 millones de cuentas, 10 por ciento podrían ser solo bots, lo que implica que el impacto real de la comunicación que se emite de manera exclusiva por esta vía es todavía menor.

Las estrategias de redes sociales han tenido a Twitter en un lugar muy especial debido a esa falsa percepción de popularidad e influencia que, en realidad, es solo presencia y que se ha generado por la sobrecobertura de los medios masivos.

Aunado a ello, Periscope, la utilidad de Twitter que permite transmitir vía streaming, no ha tenido el éxito que se esperaba, sus usuarios de transmisión son el mínimo y las esperanzas de desarrollo no son nada optimistas.

Twitter no está muerto pero su influencia exclusiva como red social se debilita. Las estrategias de medios sociales deben aún considerarla pero revalorar su papel en función del objetivo e intención del mensaje que se pretende alcanzar.