De medios y otros demonios

Municipios: legado de crimen

La seguridad pública es uno de los temas que mayor interés genera entre la ciudadanía, solo encuentra competencia entre los tópicos de relevancia cuando los asuntos económicos amenazan de forma masiva los bolsillos de la gente; peligrosamente, en el Estado de México, ambos temas se están entrelazando de una manera preocupante.

Desde hace varias semanas los diarios locales informan, con una periodicidad cada vez mayor, sobre asaltos a locales comerciales, plazas y restaurantes en los que, incluso, se han llegado a registrar homicidios.

No solo se trata de una escalada delincuencial sino también en los niveles de violencia que ocasionan una preocupación creciente entre los habitantes de los principales municipios de la entidad y algunos de los que conforman sus zonas conurbadas.

Cuando los medios callan (o son silenciados) las redes sociales cubren el vacío informativo con cualquier cantidad de mensajes solicitando ayuda para encontrar a menores desaparecidos, advertir sobre las bandas de asaltantes cuyo modus operandi es romper los cristales de los automóviles, señalar presuntos violadores que operan en taxis y hasta indicar lugares donde se es más susceptible a un asalto.

La realidad de las cosas es que la autoridad está más que rebasada y su preocupación principal sigue siendo la imagen política; así, al tiempo que se comete un asalto, el gobierno anuncia una policía cibernética que estará a la vanguardia pero que no resuelve en absoluto la problemática real de la entidad.

¿Dónde entra aquí el tema económico? Bueno: la gente empieza a comentar en redes sociales que no se visite tal o cual restaurante, plaza o centro comercial porque los clientes han sido asaltados mientras comen, compran o consumen sin que nadie pueda garantizar su seguridad.

Como resultado la gente deja de acudir a los comercios, los restaurantes se observan más vacíos que en meses anteriores y parece preferir guardarse en sus casas optando por organizar comidas familiares antes que correr el riesgo de ser víctimas de la delincuencia.

Pareciera que las autoridades municipales, a las que todavía les quedan poco más de cuatro meses de gestión, ya hubieran abandonado el barco dejándolo a la deriva para que sean las administraciones entrantes las que, en enero, traten de resolver la caótica situación en la que se encuentran los municipios.

Cuatro meses de delincuencia violenta sería fatal para la economía municipal si la gente decide dejar de acudir a restaurantes, cafeterías, plazas y centros comerciales como consecuencia de la insuficiente respuesta de las autoridades que, de no resolver a tiempo serán recordados por haber entregado el municipio a los criminales... vaya legado.