De medios y otros demonios

Locura: campaña presidencial

El informe presidencial en México ha perdido la importancia que reviste el hecho en un sistema democrático. La banalización de la política a través de privilegiar la imagen sobre casi cualquier otra cosa, ha desvirtuado esta actividad reduciéndola a las meras apariencias.

En días recientes, los anuncios televisivos de la Presidencia de la República han dado mucho qué hablar por el tono propagandista que le han impreso a los mensajes.

Escenas cargadas de un populismo innecesario, parecen más una mala recopilación de las campañas televisivas que algunos gobernadores han utilizado en años anteriores para sus propios informes; quien les haya vendido el concepto no se tomó, ni siquiera, la molestia de personalizarlo.

En consecuencia, tenemos una imagen presidencial más desgastada aún. Si bien el mensaje de los anuncios buscaba congraciar al mandatario de la nación con la ciudadanía, la realidad es que la simpleza del discurso y lo común de las imágenes no consiguen el objetivo.

Contrario a lo que se pretendía, las redes sociales se llenaron de comentarios y frases negativas como "quisiera vivir en el país que Peña Nieto anunció en sus comerciales" o el no menos popular "¿saben si se necesita visa para llegar al país que Peña Nieto anuncia en sus spots".

Era evidente, con solo ver de reojo los anuncios, que la producción es exactamente la misma que se ha realizado con anterioridad para gobernadores; además, se intentó acercar al Presidente a la gente, mostrarlo como un líder atento a las necesidades sociales y solo se obtuvo una mala copia del populista Luis Echeverría.

Es notable la desesperación en Los Pinos por hacer que la imagen presidencial se recupere, la noticia de que éste es el mandatario peor evaluado desde que se realizan este tipo de mediciones caló hondo y no encuentran respuestas para solucionarlo.

Pese a los resultados, los responsables continúan utilizando estrategias que han llevado a la imagen presidencial a donde está: en el fondo de la evaluación ciudadana.

El informe que se presente este día no arrojará ningún cambio porque la estrategia no ha cambiado. El físico alemán Albert Einstein decía: "Locura es seguir haciendo siempre lo mismo y esperar resultados diferentes".

La campaña del informe es una locura en sí misma porque repite todos los errores del pasado (los propios y los de los gobernadores que la han usado) y espera que con ella se obtenga un resultado diferente (mejorar la evaluación del Presidente).

¿Se acabaron las ideas? ¿Soportará la imagen presidencial otra crisis? Bajo la misma tónica la respuesta es lógica. Urgen de un cambio o los números seguirán a la baja. Así de simple.