De medios y otros demonios

Lección de redes: #LadyChurros

El pasado martes 18 de octubre Alfa Diario posteó en Facebook una imagen: en primer plano destacan varios panes en el piso, una vendedora escribiendo algo en su smartphone junto a lo que quedó de su puesto y algunas personas alrededor discutiendo u observando, una hora después publicaron un video que muestra a la mujer destruyendo su propia mercancía, así nació #LadyChurros.

La fotografía causó indignación entre los seguidores de la página quienes la compartieron con varios comentarios en contra de los inspectores del municipio (quienes ya, de por sí, arrastran una pésima imagen ante la ciudadanía) y en defensa de la vendedora quien lucía como evidente víctima de abuso.

El video, en contraparte, buscaba mostrar que no hubo tal abuso y que fue la propia vendedora quien, en un arranque de enojo porque el inspector no aceptara "negociar" quedarse con la mercancía a cambio de dejarla llevarse sus mesas, arroja los panes no al piso sino a los inspectores quienes no eluden la agresión.

En un manejo de medios convencionales esto habría sido suficiente para que el tema quedara zanjado por parte del ayuntamiento y se aclararan las cosas, pero las redes sociales son diferentes: no funcionan como medios convencionales y la información que ahí se coloca debe ir siempre acompañada de su contexto.

Mandar el video a los medios, a modo de aclaración, no funcionó porque deja incompleta la transmisión del mensaje y cuando en las redes hay huecos informativos, estos irremediablemente son llenados por los usuarios.

El ayuntamiento no entendió a cabalidad el problema y no supo manejar el tema en las redes. Al no acompañar la información con su storytelling, la narrativa de los usuarios mantuvo a la mujer como víctima y a los inspectores como victimarios lo que, al viralizarse el video, terminó en mala reputación para el gobierno municipal que trascendió fronteras (Univisión destacó el hecho en su página de noticias).

En una sociedad como la mexicana en la que el imaginario colectivo tiene construida y arraigada la idea de que el pobre es víctima por ser pobre y el gobierno es victimario por ser gobierno dejar vacíos de información es prácticamente un suicidio.

El caso de #LadyChurros deja una valiosa lección que al ayuntamiento le ha pegado en su cada vez más lastimada reputación: los medios sociales no operan ni funcionan como medios convencionales, usarlos así no solo es ineficaz sino contraproducente y tendrá impacto negativo para la institución, empresa o persona.