De medios y otros demonios

Larrea y Televisa

Germán Larrea Velasco, presidente de Grupo México, renunció como integrante del consejo de administración de Grupo Televisa por un posible "conflicto de interés" al participar en la licitación de una de las dos próximas cadenas de televisión abierta, según la versión oficial de la empresa.

La medida llega en un momento importante por diversos motivos, entre ellos: las imágenes que hizo públicas la oficina de prensa de la Presidencia de la República en la que se observa a Larrea saludando a Enrique Peña Nieto.

Mensajes cruzados luego de que Grupo México se viera envuelto en el tema de contaminación del Río Sonora por derrame de tóxicos de la mina Buenavista del Cobre, la especulación (y se debe tomar como tal) es que Televisa tiene información privilegiada sobre ello y rompe cualquier vínculo con Grupo México.

Realidad o ficción, el hecho es que la salida de Larrea del consejo de administración tendrá repercusiones en la empresa de medios y se reflejará en la bolsa este lunes, la atención bursátil estará en la variación que se pueda presentar por este anuncio.

Larrea Velasco es un nuevo jugador en el escenario de las telecomunicaciones en nuestro país, uno que tendría los recursos necesarios para participar sin mayor problema en el ámbito de la producción, un área en la que Televisa ha venido a la baja desde hace algunos años luego de ser punta de lanza a nivel continente.

La empresa de Emilio Azcárraga se enfocó tanto en los esquemas de publicidad, que dejó en segundo término el asunto de la producción de contenidos propios que pudieran comercializarse.

La programación de Televisa, desde hace muchos años, se restringe a los remakes de sus novelas con ligeras adaptaciones idiomáticas y situacionales, así como producciones estadounidenses con doblajes descontextualizados que, además, están cada vez más al alcance de la población en sus versiones originales.

El panorama entra en una zona de alto riesgo para Televisa: los miembros de su consejo de administración están a la caza de su propio negocio mientras que el medio, que ha sido su puntal, parece extraviado con producciones de bajísima calidad sin intención de cambiar ni mejorar.

La competencia en ciernes es prometedora para las teleaudiencias de la señal abierta que, por fin, podrán aspirar a contenidos de calidad en la televisión nacional con la esperanza de que no ocurra como en el pasado con Tv Azteca que prometió ser competencia y en poco tiempo se volvió comparsa.

Resta esperar quiénes y cómo competirán por esas cadenas que, de origen, ya cuentan con una expectativa especial porque, después de todo, tiene que ver con uno de los temas de más interés para la gente: el entretenimiento.