De medios y otros demonios

¿Interés social o mediático?

El tema del momento que acapara la atención de los medios de comunicación en materia de sí mismos es, sin lugar a dudas, la presentación de la reglamentación secundaria en materia de telecomunicaciones que, dicho sea de paso, no ha dejado a gusto a nadie.

No obstante que analistas, especialistas, involucrados, interesados, curiosos, académicos y todos quienes han tenido acceso a las propuestas presentadas al Senado por el Ejecutivo, coinciden en que es una propuesta que significa un retroceso respecto a lo que indica la reforma constitucional, el asunto servirá para mantener a los medios y sus analistas entretenidos en ese tema.

No hay mejor distractor para los medios de comunicación que aquel que involucra y pone en riesgo el negocio de informar, el que parece que alterará las reglas de cómo obtener dinero a partir de la información.

Hay dos opciones. Quien diseñó la ley sabía que tocar el tema de la regulación de contenidos llevaría a todos a voltear a ver ese punto; que aunque se redactara en el texto que se procurará la producción de contenidos de calidad que tengan veracidad, objetividad y oportunidad el punto en el debate sería la discusión sobre quién determinará lo que es objetivo, veraz y oportuno.

La otra es que quien diseñó la ley es tan torpe que se le hizo fácil tomar algunas características del periodismo para tomarlas como criterios arbitrarios de calidad de contenidos sin considerar que se tratan de conceptos relativos en cuanto a regulación.

En ambos casos, el debate mediático y el interés de los grupos de medios estará centrado en evitar a toda cosa que ese tipo de redacciones avances en la aprobación de la regulación secundaria en defensa de la libertad de expresión y todas esas banderas en la que muchos suelen envolverse para defender los intereses económicos del medio en el que laboran.

En el debate, seguramente habrá quién sí busque la defensa de la transparencia, el acceso a la información, la libertad de expresión y todos los ideales que involucran la posibilidad de comunicarse mediáticamente pero distinguirlos de los falsos discursos y la propaganda política será un verdadero reto.

Los medios están concentrados en los debates de esta legislación secundaria, algunos programas le dedican hasta media hora o 45 minutos en radio mientras que la televisión deja hasta 15 minutos de los noticieros de una hora, y dejan fuera de la agenda temas sociales, como la inseguridad, trascendentales para el país.

Hay que darle su justo valor a las cosas y estar atentos a los asuntos que no son solo de interés para quienes tienen el control de los medios (dueños, productores y comercializadores) y atender, también a la necesidad social que, a final de cuentas, para eso son los medios.