De medios y otros demonios

Experiencias de 2014

Para tranquilidad de muchos y respiro de otros llegan las dos últimas semanas de 2014, un año de altibajos que comenzó con buenas y prometedoras expectativas pero que terminó con un panorama de miedo que solo augura preocupaciones para 2015.

En el ámbito de la comunicación el tema se centró en las telecomunicaciones. Los debates giraban en torno a la posibilidad de una tercer cadena de televisión como esquema necesario para intentar romper con el duopolio mediático, que a su vez (y en teoría) implica ampliar la oferta informativa nacional y observar una perspectiva distinta de las cosas.

En los hechos, y según se pudo ver a lo largo del año, la realidad será diferente. Los grupos y personajes que anuncian participar de la licitación son totalmente cercanos a los círculos del poder y en nada garantizan apertura informativa sino, por el contrario; anuncian una tercer opción plegada y sumisa.

Al mismo tiempo que estos alineados participantes esperan saber quién será el agraciado beneficiario de un extraordinario negocio de medios; otro al que se le ha negado ese derecho decidió aprovechar los vacíos legales para abrir la oferta con excelentes resultados.

Carlos Slim se lanzó a la caza de internet y de esquemas alternativos de transmisión, su canal de noticias Uno Tv gana terreno en el ciberespacio, posicionándose como opción real en el panorama informativo.

La participación de Slim en dicho sector coincide con la pérdida de credibilidad de varios medios digitales que en la búsqueda de facilitar las actividades comerciales cedieron su autonomía informativa.

Mención especial merece lo ocurrido en el espacio del espectáculo deportivo. Por primera vez en la historia de la televisión se rompió con el duopolio y se pudo transmitir una final completa (los dos partidos que la involucran) lejos de las pantallas de Televisa o Tv Azteca.

Se demostró que no es necesario esperar a la autorización de nadie para romper con el duopolio en tanto se opere con audacia y confianza en los resultados que se presentan.

La experiencia de Slim puede ser benéfica para los empresarios de los medios si estos son capaces de entender que los objetivos a largo plazo requieren paciencia para su consolidación; los golpes de timón terminan por llevar la nave a ningún lugar y dejarla varada en el océano de la información.

Sin duda, el primer semestre de 2014 arroja una lección para todos en los medios que muy pocos han sabido leer. Hoy más que nunca, y cada vez más, el negocio se resume en tres cosas: contenidos de calidad, contenidos de calidad y contenidos de calidad. Ahí está el futuro.