De medios y otros demonios

Elecciones y medios

Los procesos electorales afectan todo en el sistema social, por obviedad, los medios no están exentos de ello, las perspectivas y situaciones son diversas y complejas, algunas responden a intereses personales, otras de grupo y, las menos, a la sociedad en su conjunto, para distinguirlas ejemplifiquemos algunas.

En el primer grupo —las personales— tenemos las columnas y editoriales que buscan posicionar a algún amigo, pariente, conocido o "cliente" (estos últimos suelen pagar mientras que los otros solo piden el favor) para que sean tomados en cuenta como candidatos.

Estos textos llevan una estructura muy simple: presentan a los otros aspirantes como problemáticos o poco preparados y luego exponen que la única opción para evitar el caos es la persona que ellos recomiendan.

Con una inocencia que enternece, estas columnas buscan posicionar a candidatos en las mentes de quienes tienen el poder de decisión, la última palabra sobre los candidatos que se presentarán en la contienda, sin entender que la repartición de esos lugares responde a otros intereses.

En segundo lugar —los que procuran asuntos de grupo— intentan posicionar ideologías o corrientes partidistas para preparar el terreno con miras a las campañas y facilitar la transmisión de mensajes y eslóganes.

En estos casos, los textos son de dos tipos, en unos se comienza por exponer problemas sociales para después culpar a los gobiernos destacando, evidentemente, el partido que los llevó a encabezar la administración para cerrar el comentario intentando convencer de que es necesario un cambio.

El otro modo es totalmente a la inversa: se destacan los avances que se han logrado en la administración y se resalta la observación de una necesaria continuidad. En ambos casos se colocan en la palestra los temas que cada partido abanderará y se minimizan los temas rivales.

Lo notorio en estos casos es que la tergiversación de los hechos es evidente. Los gobiernos no suelen ser tan malos o tan buenos como se trata de hacer la creer y la gente lo nota al momento de leer.

Por último, las que buscan atender los intereses de la sociedad, hacen notar que en este maremagno político hay situaciones que no deben pasar desapercibidas y que por más que estemos imbuidos en la dinámica electoral hay temas que no se nos deben olvidar.

Seguridad, justicia, bienestar social y económico, servicios, infraestructura; se tratan en muy pocos espacios sin propaganda y más como para recordar que el país, los estados y los municipios no se pueden detener solo porque los procesos electorales ya arrancaron.

Los medios transforman sus mensajes por el tiempo electoral y como ciudadanos debemos poder distinguirlos para evitar ser engañados al momento de sufragar. Tan simple como eso.