De medios y otros demonios

Disentir en silencio

Paradójico es el nombre que decidió usar la ONG Article 19 para identificar su informe sobre la situación de la prensa y la libertad de expresión en México, "Disentir en silencio" se presentó el martes con mucha información para el análisis.

El preludio a la presentación se vio ensombrecido por el allanamiento a la casa del director de la ONG, Darío Ramírez, quien denunció, además, que ése se convertía en el quinto incidente en contra de personal de la institución en menos de un año.

De la información reportada por Article 19 destaca que en 2013 se documentaron 330 agresiones contra periodistas, trabajadores de prensa e instalaciones de medios de comunicación, un sensible aumento respecto a 2012 que registró 207 casos. Ello muestra que en nuestro país se agrede a un periodista cada 26.5 horas, casi uno diario.

De las agresiones, 85 por ciento ocurren contra periodistas gráficos o audiovisuales mientras que 90 por ciento son contra personas mientras que el restante 10 por ciento es hacia instalaciones de medios.

Los funcionarios públicos siguen siendo los principales agresores en casos donde se tiene identificado al atacante. Destaca que la delincuencia organizada pasó al tercer lugar en este renglón mientras que las organizaciones sociales ocuparon el segundo sitio.

Sólo tres estados registraron cero casos de periodistas agredidos, estos son: Tabasco, Hidalgo y Nayarit. Mientras que en el Distrito Federal aumentaron las agresiones e incluso las detenciones a periodistas, sobre todo, en la cobertura de manifestaciones.

De los cuatro periodistas asesinados en 2013, en tres casos, el principal perpetrador fue el crimen organizado. En el caso restante se desconoce quién fue el culpable.

Veracruz, Oaxaca y Chihuahua concentran el mayor número de asesinatos. En Veracruz se asesinaron a cuatro y cinco periodistas en 2011 y 2012. Desde el comienzo de la administración de Javier Duarte asesinaron en el estado a 10 periodistas, lo que lleva a que esta entidad tenga niveles de violencia contra periodistas similares a los de Pakistán, un país en guerra.

La cifra destaca porque fue en abril de 2013 cuando la Asociación Mexicana de Editores de Periódicos (AME) reconoció al gobernador de Veracruz por "proteger a los periodistas" evidentemente, la asociación y sus reconocimientos quedaron deslegitimados desde entonces.

Un trabajo muy completo que, no obstante, no mide la cantidad de gobiernos que pagan para silenciar a los medios, que usan la contratación de publicidad para coartar la libertad de expresión o que ejercen la compra masiva de ejemplares para evitar que la sociedad esté informada. Disentir en silencio no basta ni puede ser la única forma de expresión en nuestro país.