De medios y otros demonios

Detrás del fin de Chabelo

Los rumores terminaron de la única forma en la que podrían haber concluido: el anuncio hecho por Xavier López oficializó el final, no solo de un programa que inició en el mítico 1968, se trata del último vestigio de una era completa que desaparece por completo de un mundo que es totalmente distinto al que lo vio florecer.

El próximo domingo 6 de diciembre, el programa cumpliría 47 años e iniciaría su año número 48; no obstante, dos semanas después llegará a su fin en lo que se espera sea una de las emisiones más seguidas de todo 2015.

"En familia con Chabelo" representa una era en la que no había que contar una historia, bastaba con tener una barra programática que cubriera espacios de transmisión en función de los horarios en los que se suponía que los televidentes estaban frente al aparato reproductor.

La televisión mexicana producía contenidos propios, había programas pensados para cada tipo de audiencia; eran los tiempos en que los niños veían "El tesoro del saber", "Odisea burbujas" o los "Cuentos del espejo" con los que no solo se entretenían sino recibían contenido educativo.

"En familia con Chabelo" no era precisamente educativo pero ofrecía entretenimiento a través de concursos de habilidades y conocimientos en los que los niños podían obtener los juguetes de moda o regalos de todo tipo de patrocinadores.

La sociedad evolucionó pero la televisión no. Televisa se llenó de programas comprados en el extranjero porque eran más baratos que producir, además de que la audiencia favorecía la novedad de esos esquemas; el modelo de negocio se antepuso al modelo de medio de comunicación y las consecuencias son visibles actualmente.

La empresa enfrenta una de sus peores crisis porque está sumida en un tobogán de pérdidas económicas del que no encuentra salida; el problema sustancial es que se está tratando de combatir un incendio lanzando agua a las partes altas de las llamas y no a la base.

Los rumores sobre la manera en que se solucionarán los problemas incluyen, entre otras cosas, el cierre de filiales en los estados y la eliminación de producciones repetitivas son algunas de las estrategias que se escuchan en los pasillos de la televisora.

El final del programa de Chabelo termina con una época en la que las televisoras producían contenidos originales y propios basados en valores nacionales y para públicos masivos que se segmentaban por horarios de uso.

La televisión compite ahora con Internet, con producciones de contenidos permanentes, con estrategias de mercado más agresivas sustentadas en resultados medibles para anunciantes que también viven momentos de angustia. El 20 de agosto no solo es el fin de Chabelo, termina una era de la televisión mexicana.