De medios y otros demonios

Creer por creer

En lo personal no coincidía en buena parte de sus comentarios, me parece demasiado radical y aventurada en muchos de sus juicios y con una notoria tendencia antipriista; no obstante y por eso mismo, era una voz que presentaba un punto de vista diferente, una opción a las versiones oficiales.

La salida de Carmen Aristegui de la primera emisión de noticias MVS es una pérdida sensible y dolorosa para la sociedad por esa situación; sin embargo, no me creo la hipótesis del "compló" gubernamental, al menos no con las solas acusaciones.

En su libro "Sé que mientes" el doctor Paul Eckman cuenta una anécdota que vale la pena recuperar en este momento: cuando Hitler pensaba invadir Polonia, el primer ministro Chamberlain intentó negociar con él para disuadirlo. Las negociaciones avanzaron, mientras Hitler prometía a Chamberlain, movilizaba sus tropas para la invasión que detonaría en la Segunda Guerra Mundial.

Eckman explica que no fue tan importante la habilidad de engañar de Hitler como el deseo de Chamberlain de creer que las cosas eran como él quería que fuera; Hitler solo tuvo que leer en Chamberlain el deseo de que no hubiera una guerra para poder convencerlo de que no habría invasión.

Como especialista en detección de mentiras, Eckman menciona que una de las cosas más comunes por las cuales somos vulnerables de creer falsedades es que estemos predispuestos a creer eso que nos están diciendo. Por eso es que la "teoría del compló" de Aristegui no suena a algo real.

Más allá de las versiones del equipo despedido no se ha presentado una sola prueba de alguna posible conversación, reunión, llamada telefónica, correo electrónico o mensaje de Whatsapp, el mejor equipo de investigación periodística del país no tiene pruebas de sus acusaciones.

En contraparte, los argumentos de MVS están sustentados en documentos, el aumento de sueldo a la periodista en diciembre pasado (que por cierto, se ha revelado en columnas que la periodista percibía un millón 200 mil pesos mensuales), la compra de un vehículo de lujo por parte de la empresa y actualizaciones a cortinillas de su espacio radiofónico.

Si la versión de la periodista acerca de que su despido es un plan fraguado con mucho tiempo de anticipación, no veo lógica en que la empresa le diera todas esas facilidades y prebendas que más bien son un indicio de que se quedara dirigiendo ese espacio informativo.

Así las cosas, en estricto sentido, las pruebas desmienten y desmontan la versión; hasta ahora no comprobada de un "compló" presidencial; si queremos creer en Aristegui solo porque nos cuenta el cuento que a todos nos gusta, esa es otra historia.