De medios y otros demonios

Comunicación sin caracteres

Para aquellos que sufrieron (o lo siguen haciendo) con los 140 caracteres que Twitter impuso como límite para una comunicación rápida y efectiva, se advierte el arribo de una aplicación que restringe más el proceso de interacción a la terrible cantidad de cero caracteres.

Se trata de una aplicación descargable para teléfonos inteligentes llamada "Yo" que funciona bajo un sistema push en el que no se requiere teclear nada, simplemente se presiona un "botón" y se envía el mensaje, ¿qué dice este mensaje? Muy simple: "Yo".

La tendencia está en aumento pese a lo escueto del mensaje. Los usuarios crecen exponencialmente y los especialistas aseguran que puede ser una nueva manera de comunicación.

El funcionamiento de "Yo" es muy simple. Una vez descargada la aplicación, sólo se necesita crear un nombre de usuario y queda todo listo para enviar el primer mensaje; para ello solo basta presionar el botón de un amigo y este habrá recibido un "Yo".

Simple, sencilla, práctica y aparentemente sin sentido, la aplicación logró la atención de los usuarios porque logra hacer en dos pasos lo que otras, como Whatsapp o Telegram, hacen en 11. La simplicidad le da el valor agregado suficiente como para que los inversionistas le abonen un millón de dólares al proyecto.

Lo más interesante es cómo se puede generar un proceso de comunicación sin palabras, gestarse solo con coordinación de acciones que requieren de información previa.

Para el creador de la aplicación, el israelí Or Arbel, "la palabra 'yo' lo engloba todo (puede servir para saludar, para decir 'hey, estoy pensando en ti', para dar 'un toque', para avisar de que ya estás libre o para lo que quieras)".

El lenguaje y su significación es un producto cultural objeto de constantes cambios, se trata de convencionalismos, lo que significa que puede modificarse a partir de un acuerdo.

"Yo" aprovecha esta característica y la lleva al extremo, abre un nuevo espacio para la observación e investigación en comunicación; una nueva manera de interacción con la mínima información que promete la máxima eficiencia. Será digno de seguimiento.

PARÉNTESIS

En el largo andar de este camino periodístico he aprendido mucho de tantas personas que es difícil enumerarlas; no obstante, de muy pocas, como de Jorge Alvarado, fotógrafo, quien ha estado conmigo y como ninguno en situaciones más que difíciles de la vida, apoyándome siempre e incondicionalmente. "El Niño", como le llamamos en el medio, vive un doloroso momento, razón por la que le envío, a través de estas líneas, un fuerte abrazo deseándole la más sincera y pronta resignación. Esta columna se une contigo en tu luto y te acompaña en tu dolor.