De medios y otros demonios

Cobertura equitativa

Hace un par de semanas comenzó la atención especial que los medios masivos han dado a la legislación secundaria en telecomunicaciones, coincidentemente, al mismo tiempo que el tema de las autodefensas michoacanas y la inseguridad han perdido fuerza mediática.

Comentábamos que los medios, principalmente los electrónicos, estaban muy concentrados en las concesiones y reglamentación vinculada a su operación, además de los alcances reales que tendrá el Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel).

Esta semana observamos que el asunto subió de nivel derivado del intento de regular contenidos con una redacción engañosa y falaz que advierte la posibilidad de previa censura por parte del gobierno (lo que violaría el séptimo constitucional).

Al mismo tiempo, la inseguridad en el país aumentó. Tamaulipas está al borde de un esquema de Estado fallido; el Edomex no encuentra salida y el cambio reciente en la Secretaría de Seguridad Ciudadana no da muestras de dar resultados al corto plazo; en Michoacán el llamado al desarme de autodefensas amenaza con desestabilizar la región de nueva cuenta.

Ante este escenario la redacción de la legislación secundaria no parece accidental sino premeditada buscando generar ese efecto de causar la distracción de los medios.

El periodismo debe su razón de ser a la obligación ética de los periodistas de informar y analizar los temas de interés colectivo. En este sentido la libertad de expresión y la seguridad pública compiten por la atención en la agenda informativa pero con cierta desventaja para el segundo tema.

Los medios (y los periodistas) parecen poner más atención en los asuntos que parecen afectarlos más directamente —el caso de la libertad de expresión— que el que mantiene a la sociedad en un permanente estado de pánico y que ha llegado a generar situaciones de histeria colectiva.

La libertad de expresión es un tema toral en las sociedades democráticas que no debe tolerar simulaciones gubernamentales en las que se afecta a la sociedad mientras se "festeja" a los periodistas.

De igual modo la sociedad no tolera simulaciones de los medios que hacen como que informan pero que en realidad ocultan o distraen de los temas de relevancia para las personas por cuidar sus intereses personales o de grupo y no los de la ciudadanía.

El camino que están eligiendo los medios es riesgoso, sin darse cuenta están cayendo en el descrédito de la sociedad para regocijo de un gobierno autoritario que, sin percibirlo, aumenta el malestar de la población al no encontrar eco de sus problemas cotidianos en los medios.

Los temas propios de los medios interesan a la ciudadanía pero no como los que afectan a la sociedad en general, tan importantes unos como los otros.